Raúl Finucci

DISFRUTAR CADA MOMENTO

Es difícil abstraerse de la desgracia de tener cerca, a mano, a dos amigos menos y en las circunstancias ocurridas. A veces me acuesto y los veo al cerrar los ojos. Y no digo esto para “vender humo” como se dice en el fútbol, lo digo porque me pasa. Fue muy duro.

A esto se suma lo sucedido a la esposa de Claudio Di Ciano, y a cada caso que cada familia tiene, cercano a la desgracia, porque así es la vida. Con lo cual, debemeos entender que cada momento sin estos dolores o preocupaciones, hay que disfrutarlo enormemente. 

El tradicionalismo ha sido siempre, para mí, una actividad a disfrutar, y como coincide con que es mi trabajo, no puedo dejar de pensarlo así. Pero yo veo a tradicionalistas que tienen diversas ocupaciones; ya sean comerciales, empresariales, profesionales, o se ocupen de lo que se ocupen, que disfrutan realmente los momentos en que nos reunimos, en la circunstancia que sea, a “hacer tradición”. Y lo bueno es que la tradición gaucha tiene muchos costados para desarrollar y que nos pueden hacer partícipes; artesanías en plata, textiles, trabajos de talabartería, en sogas, también la música, los recitados, las danzas, las actividades ecuestres, viejes en grupo, en fin, una gran cantidad de actividades que reúnen familias y amigos, y cosen como con tientos fuertes, relaciones de amistad.
Soy muy feliz de participar en el Movimiento Tradicionalista Argentino (como le gusta decir a Carlitos Lunardi), porque me ha llenado de cosas.
Será por eso que sufro tanto una pérdida.

El II Congreso Nacional Tradicionalista de vida, usos
y costumbres del Gauchose llevará a cabos los días 17 y 18 de septiembre de  2016

Por Guillermo Palombo y Luis Miguel de Igarzábal Clausse

La Asamblea General Constituyente que comenzó a sesionar en Buenos Aires el 31 de enero de 1813 adoptó un sello para refrendar sus resoluciones,

El Caballo Torero

FALLECIÓ ROBERTO VACCA

por Raúl Oscar Finucci

Lamentablemente el martes 16 falleció mi amigo Roberto Vacca, agosto parece no dar tregua. Con él y Fernando Capotondo, hicimos la revista "Historias de la Argentina" y gracias a él conocí al Dr. Laureano Maradona.
Un recuerdo enorme de este talentosísimo y apasionado periodista y productor.
Aprendí mucho a su lado.
Esta es la noticia
El reconocido periodista, productor y realizador del recordado ciclo televisivo “Historia de la Argentina Secreta”, Roberto Vacca falleció ayer en el Hospital Británico en la ciudad autónoma de Buenos Aires. Vacca había estado internado por una infección. Cabe recordar que Vacca era profesor titular de la carrera de Periodismo de la UCU desde 2005.
SOBRE VACCA
Nació el 18/12/1942. Periodista, historiador, realizador y productor de TV, se dedicó al periodismo político, cultural, policial y turístico en diarios, revistas, cine, radio y televisión: Canales 7, 11 y 13, Siete Días Ilustrados, Democracia, La Razón, La Calle, El Independiente (La Rioja), Confirmado, Stern (Alemania), L’Europeo (Italia), Radio Splendid, El Mundo, Excelsior, Del Plata y Continental entre otros. Vivió exiliado en Montevideo (1976-84) donde fundó la revista Noticias y la agencia de publicidad Diálogo. De vuelta en Buenos Aires, retomó la realización del programa de televisión Historias de la Argentina secreta, que creara en los ‘70. Fue autor de Décadas, Escuela y vida, El eco lógico. Fundó la revista Historias de la Argentina y dirigió la Enciclopedia Visual Argentina. Profesor en la Universidad de Concepción del Uruguay. Ganó premios: 6 Martín Fierro, 2 Santa Clara de Asís, Fund TV (PK) a la Trayectoria y otras distinciones en el país y el exterior.

ANÉCDOTAS DE LIBRERÍA

por Cecilia Martínez
de LA NACION
¿Tiene algún libro con el pronóstico del tiempo para el resto del año? ¿Venden pasta de dientes? ¿Puedo dejar acá a mis chicos y en una hora los vengo a buscar? ¿No tienen algún libro con mi nombre? ¿Es una librería pacifista ésta que no tiene una sección de guerras y armamento? ¿Tiene algún libro de este tamaño, así me entra en la estantería?
El oficio del librero, lejos de ser el de una persona que se pasa el día leyendo, está a veces rodeado de anécdotas que tienen como escenario su lugar de trabajo. En estos espacios, se dan condicionantes particulares: se debe permanecer en silencio, el producto se puede consumir en el local (hay quien acude específicamente a leer) y los temas de conversación entre cliente y vendedor pueden ser tan variopintos como la infinidad de tramas que recogen los textos. El libro de Jen Campbell, Cosas raras que se oyen en las librería (Malpaso), que acaba de distribuirse en la Argentina, da una versión. Los libreros argentinos tienen muchas más. Más de una situación a la que se refiere la autora se repite en las librerías porteñas, como las habituales confusiones con los nombres de títulos y autores: Saimon Mur por Sailor Moon, Uruguay por Paraguay o pensar que en un local se alquilan libros porque se llama Aquilanti. En una ciudad poblada de librerías, como Buenos Aires, las historias curiosas no escasean.
La ficción, en ocasiones, parece cobrar vida fuera de las páginas y surgen escenas protagonizadas por clientes despistados, lectores fanáticos o vendedores de libros de usado pretensiosos. Sin embargo, recalcan los libreros, "siempre aprendemos cosas de nuestros clientes y les estamos agradecidos", como afirma Lucio Aquilanti, de la librería Aquilanti&Fernández Blanco.
Entra una señora en la Librería Casares (Suipacha 521) y le pregunta a su propietario, Alberto Casares, si tiene el Martín Fierro ilustrado por Botticelli. "Tratando de disimular mi perplejidad, le digo que nunca he visto esa edición. Ella insiste, entonces le digo que me deje su telefóno y que, si la consigo, la llamo. Ella se fue tranquila, y yo todavía lo estoy buscando entre los incunables del siglo XV", cuenta el librero.

"También están los que vienen a vender fotos o lámparas de bronce o algunos que te llegan a preguntar si vendés libros", cuenta José Luis Sierralta, librero de El Rufián Melancólico, de San Telmo.
En la Librería Aquilea, hay un cliente habitual: el señor D'Aloisio, que compra biblias. El responsable del local, Hernán Lucas, autor del libro Aquilea. Crónicas de una librería(que también recopila este tipo de anécdotas), explica que D'Aloisio, después de pagar las biblias, le pide "que les borre el precio y, en ese lugar, escribe su nombre. A veces, para obtener una biblia nueva, me vende alguna, pero siempre las recupera. Le es fácil comprobar cuáles son las «suyas»: busca su firma. Cuando viene a comprar y no encuentra, al rato vuelve para venderme alguna. Lo que él en realidad busca es mantener un equilibrio entre sus biblias y las de mi librería", apunta el librero.
"¿Me contás un cuento?", le dice un chico a Liliana Libedinsky, dueña de la librería Caleidoscopio, de Belgrano, donde una pregunta habitual de los clientes es el clásico: "¿Te leíste todo lo que tienen acá?".
Como síntoma de su amor por los libros, otros han llegado a las librerías con valijas. Aunque no exactamente para cargarlas con volúmenes. Sandro Barrella, de la Librería Norte, en Recoleta, recuerda una visita del poeta chileno Gonzalo Rojas, que llegó en taxi y con su maleta: "Pasó antes por la librería que por el hotel".
En el lado opuesto, se dan casos de madres que se niegan a pagar libros que estropean sus hijos "porque así de dañados" ya no los quieren; ladronzuelos redimidos que, al preguntar al librero si hay cámaras en el local y ser la respuesta afirmativa, se sacan el libro de la campera y lo devuelven, o quienes quieren cambiar regalos comprados en otras librerías.
Ficción y realidad
Claudio Díaz, de la librería Entelequia (Belgrano), cuenta que varios clientes le han preguntado por el Necronomicón, libro mágico ficticio inventado por Lovecraft, con el que sus personajes invocaban demonios. El novelista dio datos ficticios sobre el mismo y de las supuestas ediciones que se habrían distribuido por el mundo. "Lovecraft decía que existían copias en latín y en otras lenguas, pero es parte de su relato, pero acá me lo pidieron varias veces. Borges potenció la creencia de que había una copia en latín en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, pero el libro no existe."
Lo que sí es real y se repite son situaciones en las que quedan reflejadas las pasiones que despiertan estos objetos de tinta y papel en algunas personas.
El dueño de El Rufián Melancólico ha visto a clientes enojados romper sus libros en la puerta del local ante la negativa del librero a comprarlos, y, hace años, no salió de su asombro cuando, tras comprarle a una mujer una colección entera de las obras de Vargas Llosa por muy poco dinero, ésta le dijo que lo único que quería era deshacerse de inmediato de esos libros "y ver la cara que va a poner mi marido, que se fue con una de 21 años, cuando vea que se los vendí".
Miguel Ávila, dueño de la emblemática Librería de Ávila (Alsina 500), fue testigo de un episodio similar, aunque, en su caso, el esposo de la mujer que le vendió una colección acababa de fallecer. "Yo le avisé que, cuando lo enterrara, al día siguiente le iba sacar toda esa basura. Lo único que hacía era encerrarse a leer", dijo la mujer al librero.
Ávila cree que el libro es, para el lector, "una amante peligrosa. Hay mujeres que prefieren que las engañen con otras a que su hombre sea un adicto a los libros. El libro, además de ser antiestético, de juntar tierra y polilla, y de que vale plata, roba tiempo, tiempo que se le saca a la pareja". Sin embargo, otros, como Lucio Aquilanti, han encontrado en los libros el amor. Conoció a su pareja después de que ésta le vendiera unas valiosas obras.
Hernán Lucas, de Aquilea, también halló una sorpresa entre las páginas: "Con el neuropsiquiátrico que está al lado y el sex shop que está enfrente, mi librería forma un triángulo, como el de Las Bermudas, pero con la diferencia de que en éste, en vez de desaparecer aviones, aparecen fotos de mi madre. En unos libros que le compré a un economista, encontré fotos en donde aparecía ella, adentro de una revista Sur. En una de las fotos estaba con el economista y una mujer; en la otra, sólo con la mujer. Tenía el papelito con el teléfono del economista, así que lo llamé para contarle el hallazgo. Me preguntó cómo se llamaba mi madre, y enseguida se acordó de ella y de las fotos. Se sorprendió mucho y, si bien me pidió que se las tenga, que las iba a pasar a buscar, no vino nunca. En cambio, mi madre, a la que llamé después de cortar con el economista, pasó esa misma tarde y se las llevó".
Otros libreros, como Alejandro Monod y Natu Poblet, de la Librería Clásica y Moderna, donde cantó Liza Minelli a puerta cerrada o escribió canciones Joaquín Sabina, también dicen haber vivido, como otros locales, anécdotas con sus clientes. Algunas con finales más felices que otros.
Cosas raras que se oyen en las librerías
Autor: Jen Campbell
Editorial: Malpaso

TODO HONOR


Escribo este editorial en el día en que se cumplen 166 años del paso a la inmortalidad del Gral. José de San Martín, Libertador de medio continente.
Tampoco puedo dejar de recordar mi postura con respecto al corrimiento de los feriados para los viernes o lunes, como fue en este caso.
San Martín muere el 17 de agosto de 1850 en Bulogne Sur Mer, Francia, a las tres de la tarde.
Pero por las leyes inescrupulosas que atentan contra nuestra identidad y la formación de nuestros niños y jóvenes, se otorgó el feriado al lunes 15, razón por la cual, no se da al día, la importancia que merece, ni se reafirma la historia en la memoria popular. Un crimen.
En la Argentina los días feriados nacionales y los días no laborables se rigen por el Decreto Nº 1584/2010. Sorprende la medida en favor del sector turístico (favorecer a un solo sector), ni el desapego por los valores de la patria.
San Martín es nuestro Padre de la Patria, aunque podríamos afirmar que Manuel Belgrano también lo es, pero ya sabemos que “padre hay uno solo”.
Para él, todo honor y toda gloria.

RICARDO ROJAS, RECTOR DEL PENSAMIENTO AMERICANO

Ricardo Rojas (Tucumán 16/9/1882- Buenos Aires- 29/7/1957)
Este es parte de sus pensamiento tomados de su obra Eurindia.
La Música
“Las violas expresan emociones eróticas, las arpas emociones místicas,

RICARDO ROJAS, RECTOR DEL PENSAMIENTO AMERICANO

por Héctor García Martínez

RICARDO ROJAS (Tucumán 16/9/1882- Buenos Aires- 29/7/1957)
Aquí parte de sus pensamiento tomados de su obra "Eurindia"
La Música
“Las violas expresan emociones eróticas, las arpas emociones místicas, las flautas emociones pastorales, los clarines emociones heroicas.

ADIOS QUERIDOS AMIGOS

por Raúl Oscar Finucci

Tuve dos conocidos, ella participaba en los concursos de amazonas, él entró algunas veces a la pista de Palermo, y tenía su fiesta, en Rawson, su pueblo, en el partido de Chacabuco.
Eran realmente agradables, simpáticos, y se llevaban algo así como diez años de diferencia. Cada uno tenía sus hijos de matrimonios anteriores. Juntos tenían caballos, su pasión.
Él me invitó varias veces a su fiesta pero por una u otra razón nunca fui. Tampoco recordaba su nombre, pero si recordaba que a pesar de estar siempre bien vestido a la usanza gaucha, nunca se abrochaba el último botón de la camisa.

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EL BLOG

    CORTITO Y AL PIE
    • Lunes, 18 Junio 2018

    En la última “Exposición Ganadera”, más precisamente en el Concurso Nacional de Aperos de Uso Tradicional, se generó una discusión por la utilización de un arzón de plata en un lomillo de sogas. Lo que , sostengo, rompe la categoría y la hace difícil de jurar. Y no es que el gaucho no lo usara, de hecho, usaba cualquier cosa que tuviera y si algo era de plata (estribos, cabezada, arzones, etc.) desde ya lo usaba para los días de fiesta, o constantemente si era lo único que tenía o le quedaba cómodo. Eso no quiere decir que esté bien que se use todo mezclado, categorías y épocas, porque la jura se hace imposible. Si un jurado lo permite, rompe el pacto tácito con los demás participantes (no hablaré de reglamento).
    Se me dieron ejemplos, justificaciones y datos históricos que agradezco mucho por novedosos para mí, pero no me convencieron. Respetar las categorías y hacerlas respetar (para jurados) debe ser la premisa.

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    SOBRE ALGUNAS PILCHAS
    • Martes, 17 Abril 2018

    “Lo poco agrada y lo mucho enfada” decía mi abuela materna, oriunda de León, en España. Y es así en casi todas las cosas. No quiero que me odien talabarteros, tejedores de ponchos y otros artesanos necesarios de la Tradición Gaucha Argentina, pero debemos reconocer entre todos, que hay pilchas que se repiten hasta el hartazgo y sería bueno, que sus propietarios las alternasen en los concursos de aperos.
    ¿Qué dónde voy?
    Bien; una vez escribí en mi columna semanal de la Revista EL FEDERAL, malograda por los hijos de su fundador, lamentablemente, que me parecía que en Palermo, durante la “Exposición Ganadera” , que los caballos del Concurso Nacional de Aperos, deberían presentarse con algo de pelo y no con el extraordinario brillo del pelo de verano, porque es como mentir una situación.
    Si ya sé. También se enojaron cuando escribí hace muchos años en el recordado Periódico Mensual EL TRADICIONAL, que las caronas eran cortas, porque todos tomaban las medidas que reprodujo Justo P. Sáenz (h) en “Equitación Gaucha en la pampa y Mesopotamia” pero nadie había tenido en cuenta que el caballo del gaucho era flaco de tanto uso diario. Carlos Lunardi lo comentó y el entonces jurado Olegario V. Andrade pidió en la pista que los caballos no estuvieran de “anca partida” que así no era el caballo del gaucho. Aunque tampoco era de Raza Criolla.
    Volviendo a los usos abundantes, por decirlo de alguna manera, también escribí en EL FEDERAL, una nota titulada “En verano, poncho de verano”, porque solemos ver tremendos y pesados, y también hermosos, ponchos pampa en desfiles del mes de diciembre.
    No soy un iluminado ni quiero hacer creer eso, solo pido sentido común.
    Con respecto al pelo, no me refiero a la desprolijidad de los largos pelos de invierno, en orejas y ranillas incluidas, hablo de… algo de pelo.
    Y retomando ahora sí el tema de la pilchas que pululan en abundancia y nadie alterna (sé que si uno tienen una muy buena no la quiere dejar de usar en concurso), me remito a la última vez que mi amigo Juan Carlos Duchini asistió a Palermo (no ensilló) y publicamos en aquel El Tradicional en papel de diario, una foto de Duchini muy sonriente, luciendo sobre los hombros un soberbio poncho de vicuña con un bordado extraordinario.
    A partir de allí, se llenaron las pistas de ponchos de vicuña bordados, de toda calidad y aspecto. Y hace mucho ya de esto. Y ya…
    No digo que no los usen, pido que los alternen, porque hay gente que ya se sabe con qué va a entrar, y una sorpresa alegra al jurado.
    Otra pilcha emblemática del gaucho es el tirador, bien, hay siete mil tiradores bordados, de mucha variedad en belleza, calidad y hasta feos. Y no critico a nadie, pero no tienen por qué estar todos de tirador bordado. ¿Y de tirador de suela negra Finucci? Ese no cambia la ecuación, pero era el más usado, lo que modifica es la rastra y las monedas.
    No se enojen, es simplemente lo que he pensado desde hace mucho.

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