Raúl Finucci

ANÉCDOTAS DE LIBRERÍA

por Cecilia Martínez
de LA NACION
¿Tiene algún libro con el pronóstico del tiempo para el resto del año? ¿Venden pasta de dientes? ¿Puedo dejar acá a mis chicos y en una hora los vengo a buscar? ¿No tienen algún libro con mi nombre? ¿Es una librería pacifista ésta que no tiene una sección de guerras y armamento? ¿Tiene algún libro de este tamaño, así me entra en la estantería?
El oficio del librero, lejos de ser el de una persona que se pasa el día leyendo, está a veces rodeado de anécdotas que tienen como escenario su lugar de trabajo. En estos espacios, se dan condicionantes particulares: se debe permanecer en silencio, el producto se puede consumir en el local (hay quien acude específicamente a leer) y los temas de conversación entre cliente y vendedor pueden ser tan variopintos como la infinidad de tramas que recogen los textos. El libro de Jen Campbell, Cosas raras que se oyen en las librería (Malpaso), que acaba de distribuirse en la Argentina, da una versión. Los libreros argentinos tienen muchas más. Más de una situación a la que se refiere la autora se repite en las librerías porteñas, como las habituales confusiones con los nombres de títulos y autores: Saimon Mur por Sailor Moon, Uruguay por Paraguay o pensar que en un local se alquilan libros porque se llama Aquilanti. En una ciudad poblada de librerías, como Buenos Aires, las historias curiosas no escasean.
La ficción, en ocasiones, parece cobrar vida fuera de las páginas y surgen escenas protagonizadas por clientes despistados, lectores fanáticos o vendedores de libros de usado pretensiosos. Sin embargo, recalcan los libreros, "siempre aprendemos cosas de nuestros clientes y les estamos agradecidos", como afirma Lucio Aquilanti, de la librería Aquilanti&Fernández Blanco.
Entra una señora en la Librería Casares (Suipacha 521) y le pregunta a su propietario, Alberto Casares, si tiene el Martín Fierro ilustrado por Botticelli. "Tratando de disimular mi perplejidad, le digo que nunca he visto esa edición. Ella insiste, entonces le digo que me deje su telefóno y que, si la consigo, la llamo. Ella se fue tranquila, y yo todavía lo estoy buscando entre los incunables del siglo XV", cuenta el librero.

"También están los que vienen a vender fotos o lámparas de bronce o algunos que te llegan a preguntar si vendés libros", cuenta José Luis Sierralta, librero de El Rufián Melancólico, de San Telmo.
En la Librería Aquilea, hay un cliente habitual: el señor D'Aloisio, que compra biblias. El responsable del local, Hernán Lucas, autor del libro Aquilea. Crónicas de una librería(que también recopila este tipo de anécdotas), explica que D'Aloisio, después de pagar las biblias, le pide "que les borre el precio y, en ese lugar, escribe su nombre. A veces, para obtener una biblia nueva, me vende alguna, pero siempre las recupera. Le es fácil comprobar cuáles son las «suyas»: busca su firma. Cuando viene a comprar y no encuentra, al rato vuelve para venderme alguna. Lo que él en realidad busca es mantener un equilibrio entre sus biblias y las de mi librería", apunta el librero.
"¿Me contás un cuento?", le dice un chico a Liliana Libedinsky, dueña de la librería Caleidoscopio, de Belgrano, donde una pregunta habitual de los clientes es el clásico: "¿Te leíste todo lo que tienen acá?".
Como síntoma de su amor por los libros, otros han llegado a las librerías con valijas. Aunque no exactamente para cargarlas con volúmenes. Sandro Barrella, de la Librería Norte, en Recoleta, recuerda una visita del poeta chileno Gonzalo Rojas, que llegó en taxi y con su maleta: "Pasó antes por la librería que por el hotel".
En el lado opuesto, se dan casos de madres que se niegan a pagar libros que estropean sus hijos "porque así de dañados" ya no los quieren; ladronzuelos redimidos que, al preguntar al librero si hay cámaras en el local y ser la respuesta afirmativa, se sacan el libro de la campera y lo devuelven, o quienes quieren cambiar regalos comprados en otras librerías.
Ficción y realidad
Claudio Díaz, de la librería Entelequia (Belgrano), cuenta que varios clientes le han preguntado por el Necronomicón, libro mágico ficticio inventado por Lovecraft, con el que sus personajes invocaban demonios. El novelista dio datos ficticios sobre el mismo y de las supuestas ediciones que se habrían distribuido por el mundo. "Lovecraft decía que existían copias en latín y en otras lenguas, pero es parte de su relato, pero acá me lo pidieron varias veces. Borges potenció la creencia de que había una copia en latín en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, pero el libro no existe."
Lo que sí es real y se repite son situaciones en las que quedan reflejadas las pasiones que despiertan estos objetos de tinta y papel en algunas personas.
El dueño de El Rufián Melancólico ha visto a clientes enojados romper sus libros en la puerta del local ante la negativa del librero a comprarlos, y, hace años, no salió de su asombro cuando, tras comprarle a una mujer una colección entera de las obras de Vargas Llosa por muy poco dinero, ésta le dijo que lo único que quería era deshacerse de inmediato de esos libros "y ver la cara que va a poner mi marido, que se fue con una de 21 años, cuando vea que se los vendí".
Miguel Ávila, dueño de la emblemática Librería de Ávila (Alsina 500), fue testigo de un episodio similar, aunque, en su caso, el esposo de la mujer que le vendió una colección acababa de fallecer. "Yo le avisé que, cuando lo enterrara, al día siguiente le iba sacar toda esa basura. Lo único que hacía era encerrarse a leer", dijo la mujer al librero.
Ávila cree que el libro es, para el lector, "una amante peligrosa. Hay mujeres que prefieren que las engañen con otras a que su hombre sea un adicto a los libros. El libro, además de ser antiestético, de juntar tierra y polilla, y de que vale plata, roba tiempo, tiempo que se le saca a la pareja". Sin embargo, otros, como Lucio Aquilanti, han encontrado en los libros el amor. Conoció a su pareja después de que ésta le vendiera unas valiosas obras.
Hernán Lucas, de Aquilea, también halló una sorpresa entre las páginas: "Con el neuropsiquiátrico que está al lado y el sex shop que está enfrente, mi librería forma un triángulo, como el de Las Bermudas, pero con la diferencia de que en éste, en vez de desaparecer aviones, aparecen fotos de mi madre. En unos libros que le compré a un economista, encontré fotos en donde aparecía ella, adentro de una revista Sur. En una de las fotos estaba con el economista y una mujer; en la otra, sólo con la mujer. Tenía el papelito con el teléfono del economista, así que lo llamé para contarle el hallazgo. Me preguntó cómo se llamaba mi madre, y enseguida se acordó de ella y de las fotos. Se sorprendió mucho y, si bien me pidió que se las tenga, que las iba a pasar a buscar, no vino nunca. En cambio, mi madre, a la que llamé después de cortar con el economista, pasó esa misma tarde y se las llevó".
Otros libreros, como Alejandro Monod y Natu Poblet, de la Librería Clásica y Moderna, donde cantó Liza Minelli a puerta cerrada o escribió canciones Joaquín Sabina, también dicen haber vivido, como otros locales, anécdotas con sus clientes. Algunas con finales más felices que otros.
Cosas raras que se oyen en las librerías
Autor: Jen Campbell
Editorial: Malpaso

TODO HONOR


Escribo este editorial en el día en que se cumplen 166 años del paso a la inmortalidad del Gral. José de San Martín, Libertador de medio continente.
Tampoco puedo dejar de recordar mi postura con respecto al corrimiento de los feriados para los viernes o lunes, como fue en este caso.
San Martín muere el 17 de agosto de 1850 en Bulogne Sur Mer, Francia, a las tres de la tarde.
Pero por las leyes inescrupulosas que atentan contra nuestra identidad y la formación de nuestros niños y jóvenes, se otorgó el feriado al lunes 15, razón por la cual, no se da al día, la importancia que merece, ni se reafirma la historia en la memoria popular. Un crimen.
En la Argentina los días feriados nacionales y los días no laborables se rigen por el Decreto Nº 1584/2010. Sorprende la medida en favor del sector turístico (favorecer a un solo sector), ni el desapego por los valores de la patria.
San Martín es nuestro Padre de la Patria, aunque podríamos afirmar que Manuel Belgrano también lo es, pero ya sabemos que “padre hay uno solo”.
Para él, todo honor y toda gloria.

RICARDO ROJAS, RECTOR DEL PENSAMIENTO AMERICANO

Ricardo Rojas (Tucumán 16/9/1882- Buenos Aires- 29/7/1957)
Este es parte de sus pensamiento tomados de su obra Eurindia.
La Música
“Las violas expresan emociones eróticas, las arpas emociones místicas,

RICARDO ROJAS, RECTOR DEL PENSAMIENTO AMERICANO

por Héctor García Martínez

RICARDO ROJAS (Tucumán 16/9/1882- Buenos Aires- 29/7/1957)
Aquí parte de sus pensamiento tomados de su obra "Eurindia"
La Música
“Las violas expresan emociones eróticas, las arpas emociones místicas, las flautas emociones pastorales, los clarines emociones heroicas.

ADIOS QUERIDOS AMIGOS

por Raúl Oscar Finucci

Tuve dos conocidos, ella participaba en los concursos de amazonas, él entró algunas veces a la pista de Palermo, y tenía su fiesta, en Rawson, su pueblo, en el partido de Chacabuco.
Eran realmente agradables, simpáticos, y se llevaban algo así como diez años de diferencia. Cada uno tenía sus hijos de matrimonios anteriores. Juntos tenían caballos, su pasión.
Él me invitó varias veces a su fiesta pero por una u otra razón nunca fui. Tampoco recordaba su nombre, pero si recordaba que a pesar de estar siempre bien vestido a la usanza gaucha, nunca se abrochaba el último botón de la camisa.

RESPETANDO AL CONSULTADO

Cuando Oscar Lura me mostró su columna para esta semana le dije que no quería publicarla, pero él se la mandó a algunos amigos (consultores casi) y todos me dijeron que si, que tenía que publicarla, que era cierto lo que decía “El Tábano” Lura y que simplemente era simpática e informativa.
No me convencieron, pero como reza el paréntesis del párrafo anterior, son “consultores” ¿y para qué pregunta uno si debe o no hacer tal cosa si después hará lo que le plazca?
Por eso la publicamos.
Pasando a otro tema, no debo agregar más a la nota de la entrega de diplomas de la Academia de Folklore de la Pcia. de Buenos Aires, más que ¡gracias!.

LLEVE UN LIBRO Y DEJE OTRO

La localidad burgalesa (Burgos, España) de Quintanalara, un pequeño municipio con 33 habitantes censados, inaugura una biblioteca de intercambio con más de 16.000 libros, que han sido donados para este fin. El concejal de Cultura, Román de Pablo, ha explicado que ser un pueblo "muy pequeñito", donde realmente solo nueve de sus vecinos viven todo el año, "no limita" su creatividad y apuesta por la cultura como "elemento de atracción turística".
El proyecto "ha superado todas las expectativas iniciales" ya que nació con el objetivo de conseguir 10.000 libros y, donación a donación, se han superado los 16.000, ha referido el edil. La biblioteca está basada en el 'bookcrosing' donde cualquiera puede llevarse un libro y dejar otro, y todo queda recogido a través de una página web en la que todo el mundo puede saber qué publicaciones hay en Quintanalara y donde han ido a parar los ejemplares que se han sacado de ella.
De esta manera conseguirán "poner el nombre de Quintanalara en el mundo del bookcrosing" que no tiene fronteras y que, esperan, atraiga la visita de muchas personas a la localidad. Allí se van a encontrar los libros ubicados en "el Potro", un espacio municipal en el que antiguamente se herraban los caballo que ha sido recuperado para este fin y que convierte la biblioteca, según el concejal de cultura, en "un lugar único en el mundo".
Para enfocar la promoción cultural de Quintanalara en el mundo de los amantes de los libros y la literatura, se ha organizado una jornada "entre libros " en la que participarán el director de la Villa de Urueña (Valladolid), Pedro Mencía; el director de la Fundación Miguel Delibes, Javier Ortega Álvarez y varios miembros de la Asociación Escuela Benaiges de Bañuelos de Bureba. La jornada incluye también un coloquio entre escritores en el que participan Belén de la Parte, José Carlos Iglesias, Benicio Castrillo Toribios y Roberto Llorente.

Ojalá en la Argentina pudiese hacerse esto.
Si alguien sabe que se hace, comunicralo por favor a redaccióEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

LA MAGDALENA, PERSONAJES DE LOS BICENETENARIOS

por Carlos Raúl Risso / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El haber pasado ya los “Bicentenarios Patrios”, nos hace pensar y reflexionar que, de lo que era en aquellos tiempos “el interior bonaerense”, escasos o muy escasos fueron los representantes de las entonces poblaciones pioneras, que aportaron ‘mentes ilustradas’ para juntas y congresos; en la otra cuestión en la que sí aportaron “gente de pata al piso”, fue en la integración de los bisoños ejércitos que comenzarían las duras y largas luchas de la independencia, poblada la gesta de ‘soldados anónimos’.
Este lugar desde el que estoy escribiendo esta pretensión de nota, la Ciudad de La Plata, era entonces inexistente, y al sitio se lo conocía como “las lomas de la Ensenada”, en virtud que a corta distancia y sobre la costa del Plata, se encontraba la población de dicho nombre, el Fuerte y también el puerto, y podría decirse que todo quedaba inserto dentro de lo que, casi desde los tiempos de Garay, se nominaba “Pago de la Magdalena”, ya para entonces, a más de 220 años de las andanzas de aquel vasco conquistador, “el viejo” Pago de la Magdalena.
Para buscar un orden cronológico, citaremos primero al Presbítero Dr. Manuel Maximiliano Alberti.
Hijo de Doña Juana Agustina Marín y D. Antonio Alberti, había nacido en Buenos Aires el 28/05/1763, habiendo estudiado en el Real Colegio de San Carlos, del que pasó a la Universidad de Córdoba, donde en 1785 se recibe de doctor en Teología, siendo ordenado sacerdote al año siguiente y destinado a la Parroquia de la Concepción de Buenos Aires. Cuatro años después, al quedar vacante el curato de la Magdalena, es designado cura vicario interino para la parroquia de Santa María Magdalena, a la que llega en 09/1790 y permanece un año, renunciando (presumiblemente por problemas de salud, según su biógrafo Guillermo Durán), el 26/10/1791, pero… curiosamente retorna por otro año, desde el 1/03/1793 al 21/02/1794.
Más allá de atender el oficio religioso, se abocó a la reconstrucción y ampliación del templo parroquial.
Frente al actual edificio, alguna vez cavilamos que quizás, durante los sermones dominicales, solapadamente -o no- pudo haber transmitido a sus súbditos los nuevos idearios que se expondrían en los días de mayo.
Justamente al sucederse estos -cuando era párroco de la Iglesia de San Nicolás-, interviene activamente de las reuniones, por cuya actuación finalmente es elegido “vocal” al constituirse la Primera Junta de Gobierno, aclamado por el pueblo que exigía un lugar para él, siendo el único sacerdote que la integra; continuando en su cargo al conformarse la Junta Grande, pero los fuertes intercambios políticos, las acaloradas discusiones no pintaban la situación color de rosa, y tras arduos debates del día 28/01/1811, fallece tres días más tardes, posiblemente a consecuencia de un síncope cardíaco, siendo el primer miembro del gobierno patrio en fallecer, triste privilegio en el que prontamente lo seguiría Mariano Moreno.
Con este compartió la labor en “La Gazeta”, de la que fue redactor y su primer director.
A su pedido, sus restos fueron sepultados en la Iglesia de San Nicolás, sitio en el que actualmente está emplazado el Obelisco porteño, motivo por el cual se desconoce el destino de los mismos.

Otro sacerdote con algunos vínculos con “el viejo pago”, es Dámaso Fonseca, quien había nacido en Buenos Aires el 18/12/1763, en el hogar de Doña Micaela Veguío y Don Juan Gómez de Fonseca. Tras los estudios básicos en la “gran aldea”, sus padres lo envían a Córdoba, donde cursa en su Universidad y en 07/1785 egresa -antes de cumplir 23 años-, como Doctor en Teología.
Ya de retorno en su ciudad de nacimiento fue ordenado sacerdote en 8/1788 por el Obispo Azamor y Ramírez, y apenas un año después, el 26/09/1789 asume como “cura y vicario” en la Iglesia de Magdalena, donde cumple un breve interinato, a raíz del cual Andrés Calcagno opinó: “En ese curato apartado de la capital halló el doctor Fonseca ancho campo donde ejercer su celo, edificando a sus feligreses con su conducta y con su constante aplicación al estudio…”.
Ejercía su sacerdocio en la Parroquia de la Concepción, cuando el 21/05/1810 recibe la invitación para participar del Cabildo del día siguiente, en el que vota a favor de constituir una forma de gobierno que reemplace el poder del Virrey, donde “no quede duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad y el mando”.
Decididamente identificado con los nuevos idearios, en representación de la Ciudad de Maldonado, fue nombrado Diputado a la Asamblea de 1813.

Andando el tiempo, el 10/07/1815. El Director Supremo Álvarez Thomas, en atención a la constitución del congreso que se avecinaba, invita a la población a designar “electores” para integrar la Junta que debería elegir los diputados que la representarían en Tucumán. Se procedió entonces a la división del territorio en nueve secciones que debían contar con un mínimo de 5000 habitantes cada una. Fueron: San Nicolás de los Arroyos, Pilar, Arrecifes, Luján, San Isidro, San José de Flores, Magdalena y San Vicente; de todas, solamente Magdalena y Arrecifes tuvieron dos representantes en la Junta, que en este caso fueron el Presbítero Domingo González Gorostizu y el vecino Don León Ortiz de Rozas.
Este sacerdote fue párroco en Santa María de Magdalena desde 1798 hasta el 15/1/1829, siendo el primer sacerdote de larga permanencia en el lugar. Tenía un hermano menor también religioso, Ramón, quien fue su permanente colaborador a partir de 1806.
Por su parte, Don León Ortiz de Rosas, destacado y prominente vecino, fue administrador de los bienes de la corona por un espacio de casi diez años, hasta que en 1806 comienza a administrar las propiedades rurales que su esposa Agustina López Osornio heredara de su padre en tierras del “viejo pago”, convirtiéndose en hacendado. Su sobrino Lucio V. Mansilla lo describió y definió: “…bondadoso y paciente (…) La memoria que dejó entre los suyos y todos los que le conocieron fue la de un hombre sin reproches”.
Volviendo a la Junta porteña, González Gorostizu apoyó con su voto, la elección de los Dres. Sola, Zavaleta, Leiva y Gascón, y de los sacerdotes Perdriel, Guerra y Grela; mientras que Ortiz de Rosas votó por los doctores Paso, Gascón, Zavaleta, Maza y Sáenz, el religioso Rodríguez, y el Mayor Gral. Cruz.
Finalmente, los representantes por Buenos Aires en el Congreso de Tucumán, que abrió sus sesiones el 24/03/1816, fueron: los doctores Juan José Paso (fue el Secretario), Pedro Medrano, Esteban Agustín Gascón, Tomas Manuel de Anchorena, y el también sacerdote Antonio Sáenz, a los que hay que sumar a Fray Cayetano J. Rodríguez, que fue el encargado de redactar el acta de la independencia, al mismo tiempo que fue director y redactor del diario de sesiones del benemérito Congreso.
A grandes rasgos y casi ya a 200 años de aquellos sucesos, esta es la reseña del pequeño aporte magdalenense, a las gestas iniciales de la Patria.

Bibliografía Básica

Calcagno, Andrés – “Apuntaciones Históricas sobre Magdalena”
Carranza Mármol, Ángel G. – “Cartilla Biográfica de los Diputados que Firmaron el Acta de
la Independencia”
Citterio, Diego (Lic.) – “Parroquia de Magdalena a Fines del S. XVIII”
Roncoroni, Atilio (Dr.) – “Los Abogados en el Congreso de Tucumán”

EL TÁBANO por Oscar Lura

No paramos de amontonar méritos en EL TRADICIONAL, ahora Finucci fue nombrado académico. Plata nunca.Usted dirá que soy un materialista, que el honor…que el mérito…que el reconocimiento…

ACTO ACADÉMICO EN ARECO

Por Raúl Oscar Finucci
El viernes 17 de este mes de agosto, en que EL TRADICIONAL cumple 20 años, tuve el honor de recibir mi diploma como académico de la Academia de Folklore de la Pcia. de Buenos Aires

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