Raúl Finucci

NUEVO LIBRO DE CARLOS R: RISSO

Carlos Raúl Risso es colaborador de EL TRADICIONAL desde hace muchos años y es un honor para nosotros tenerlo en nuestro staff, además de contar con su amistad. Además de un investigador incansable de nuestra literatura gauchesca y sus autores, es poeta, miembro destacado de la reconocida Asociación Argentina de Escritores Tradicionalistas de La Plata y prolífico autor de libros de poemas y relatos, pero esta vez nos ha dado a conocer una historia que era necesaria a través de su último trabajo titulado “Día de la Tradición y Agrupación Bases”, con edición en este 2016 de la AAET cuyo Consejo Editor nos dice que este libro “…pretende sentar las bases de una historia, a la que otras mentes ilustradas podrán seguir agregándole peldaños.”
El libro nos revela entramados de la imposición de una fecha necesaria y querida por miles de argentinos. Risso dice para comenzar: "...tengo idea del Día de la Tradición desde los festejos de 1957…” Así comienza esta historia, y su relación con la Agupación Bases desde 1982.

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SIN DESPERDICIO

Coincido con Oscar Lura en que es un placer el volver a ejercer el periodismo a través de EL TRADICIONAL en esta web que reemplaza al soporte papel, por cuestiones por todos conocidas.
Esta semana nos ocuparemos de lo que sucedió en la pista de Palermo de la Sociedad Rural Argentina, por lo que no me extenderé aquí mucho más, ya que la nota sobre el concurso la he escrito yo, por haber estado allí desde las 10 a las 19 hs.
Ha sido un placer compartir la pista con amigos, conocidos y ocasionales asistentes anuales a este concurso.
Quiero destacar la tranquilidad que reinó en la gente de Rural dedicada a la organización en pista, lo que posibilitó que el Premio EL TRADICIONAL se eligiera de forma impecable.
También la cordialidad del presidente de la institución (párrafo en mi nota) y en general la buena predisposición de todos, aunque si pusieran un dispenser de agua caliente en la pista sería una gentileza que agradeceríamos, porque jurados, periodistas y todo el que trabajó allí, solo pudo disfrutar de un par de jarras de café. Hubo otros años en que había una marca de alfajores que nos convidaba y otra de té. No debe ser difícil de conseguir.
Pero en fin, el “La Rural” y la tomamos sin beneficio de inventario.
Espero que disfruten lo que publicamos, no tiene desperdicio, con El Tábano inclusive…

NOS DIO BRONCA...

Es una verdadera satisfacción volver a las lides del periodismo y hacerlo en EL TRADICIONAL.

NOS DIO BRONCA...

por Oscar Lura

Es una verdadera satisfacción volver a las lides del periodismo y hacerlo en EL TRADICIONAL. Y si usted está pensando que ya hace diez días escribí mi columna en esta vuelta de nuestro querido periódico, es en esta oportunidad donde vuelvo con el espíritu que Finucci me pidiera la primera vez, como aquella intención de Botana: “…sobre un noble caballo para picarlo y mantenerlo despierto”.

CONCURSO DE APEROS 2016

Por Raúl Oscar Finucci
Fotos: Javier A. Melo
Foto Portada: Javier Mosquera

Estaba todo pronosticado, sería el día más frío de la centuria.
Nos levantamos de noche aún, al amanecer estábamos ya sobre la Ruta 5.

VEXIOLOGÍA SEPARATISTA*

*Nota encontrada sin firma.

La vexilología es la disciplina que estudia sobre el origen y conformación de las banderas. Ya hemos ido subiendo oportunamente información sobre algunos de los símbolos usados por los grupos separatistas, pero aquí hemos sistematizado y ampliado lo ya expuesto.
A través de una intensa campaña de propaganda y de saturación visual se nos pretende hacer creer que ciertos símbolos, esgrimidos por los llamados (a veces mal llamados) “pueblos originarios”, tienen un carácter ancestral. Nada más falso, toda vez que el concepto de bandera es occidental y que los indígenas precolombinos no conocieron las telas de flameo. Es oportuno escribir algunas líneas al respecto para ver cuánto tienen de apócrifas dichas presuntas enseñas.
LA WIPHALA. Bandera cuadriculada multicolor convertida en símbolo nacional por Evo Morales en Bolivia. Sobre ella nos dice la Academia Nacional de Historia del Perú: “El uso oficial de la mal llamada bandera del Tahuantinsuyo es equívoco e indebido. En el mundo prehispánico andino no se vivió el concepto de bandera, que no corresponde a su contexto histórico”. Posición compartida por el Congreso de la República del Perú, que publicó en su boletín número 59, del 23 de junio de 2004, la siguiente aclaración: “El origen de la mencionada bandera es tan sólo una invención del siglo XX. Una investigación publicada en el diario El Comercio señala como su autor al ingeniero Raúl Montesinos Espejo, dueño de la radio Tahuantinsuyo, quien en 1973 la utilizó al conmemorar el 25 aniversario de su radioemisora. Luego su uso se fue extendiendo, razón que llevó en 1978 al alcalde del Cuzco, Gilberto Muñiz Caparó, a declararla como emblema de su ciudad”.
Algunos investigadores sostienen otra teoría que señala el origen de la Wiphala en la bandera ajedrezada de los tercios españoles y menciona la serie de pinturas de los denominados Ángeles de Calamarca, donde aparecen representaciones de banderas ajedrezadas multicolores, y un cuadro llamado “Entrada del Virrey Morcillo a Potosí, de Melchor Pérez de Holguín”, que se conserva en el Museo de América de Madrid, y en el cual se puede ver al templo de San Martín en cuyas torres flamean dos wiphalas.
Una tercera teoría señala que el origen de la Wiphala es la etiqueta de una marca de gaseosas boliviana llamada “Champancola”. Durante la preparación del Primer Congreso Indigenista Nacional de Bolivia, el investigador Hugo Lanza Ordóñez propuso crear un emblema para dicho evento. Otro de los organizadores, Germán Monroy Block opinó a favor de usar una banderita más colorida, y ambos se dirigieron a la imprenta de un seño llamado Gastón Velasco. Estaban discutiendo los colores que debía usarse en la bandera, cuando don Gastón recordó que tiempo atrás le habían encargado la elaboración de una etiqueta para la Champancola. La misma que se componía de cuadraditos de varios colores, y el diseño fue adoptado para darle colorido al primer Congreso Indigenista de Bolivia. Elizabeth de Col de Céspedes, que narra esta historia en un artículo, asegura haberla oído de labios del mencionado Lanza Ordóñez y tuvo la oportunidad de preguntar por su veracidad al imprentero Velasco, quien, la corroboró sonriendo, diciéndole: “Cierto es, niñita, ¿cuándo pues has visto un tejidito a cuadros entre los aymaras, o cuándo se ha conocido antes esos colores si son invento de ahorita?”.
De cualquiera de las tres formas queda en evidencia que no se trata de un símbolo ancestral indígena. La historiadora peruana María Rostworowski Tovar de Diez Canseco pide separar “las cosas verídicas, serias y reales, de las tonterías. Es momento de hacer un deslinde y rectificar por qué está tomando cuerpo una cosa que no es histórica”. Y, para rematar, lanza esta frase: “Le doy mi vida, los incas no tuvieron esa bandera. Esa bandera no existió, ningún cronista hace referencia a ella”.
EL WENUFOYE (imagen): Transcribimos un párrafo de Rodolfo Casamiquela, “Racista antimapuche”… o la verdadera antigüedad de los mapuches en la Argentina”: La bandera no existía en América a la llegada de los españoles. Su nombre mapuche es “terá-terá, derivado del castellano “bandera”, (aunque hoy se ha difundido un neologismo mapuche, “foye wenú”, que, con la intención de expresar “flamea arriba” (que sería fochei wenú), expresa algo bien diferente: ¡canelo arriba!)”. (Nota: el canelo es un árbol típico de algunas regiones cordilleras).
Muy lejos de ser un símbolo ancestral, la “bandera mapuche” que se busca imponer en las escuelas y edificios públicos de la Patagonia argentina fue creada en 1991 por el Consejo de Todas Las Tierras y actualmente se usa en Chile. El CCT está liderado por Aucán Huilcamán, hombre que pasa la mitad del año en Suiza recolectando euros para el separatismo mapuche y que, según datos de la Policía de Investigaciones de Chile, realizó 198 viajes a Europa en 10 años, más que el Papa o el presidente de EEUU.
EL WUÑELFE (O GUÑELVE). Otros grupos separatistas, como los que dirigen el sitio Kizugunewtun Independencia, rechazan la bandera del Consejo de Todas las Tierras y enarbolan el Wuñelfe (“Lucero de la mañana”. Se trata de una estrella blanca de ocho puntas, que según algunos representa al planeta Venus y, para otros, es la flor de canelo, árbol sagrado de los araucanos. Esta estrella va sobre un fondo azul, y la presunta base histórica de esta bandera se debe a un retrato del indio Lautaro realizado por el pintor chileno Pedro Subercaseaux –ya en el siglo XX- en el que aparecía ondeando dicho símbolo.
UNA BANDERA QUE SIMBOLIZA GUERRA
Desde hace un tiempo venimos viendo que algunos de los grupos mapuches radicalizados de Chubut utilizan en sus actos violentos una bandera que no es la conocida Wenufoye, creada por el Consejo de Todas las Tierras en 1991. Indagando un poco, nos encontramos con que la misma es la denominada bandera "mapuche tehuelche" , lo cual suena bastante confuso y parece un oxímoron. Esta fue creada en 1987 por Julio Antieco, quien empezó las gestiones con comunidades mapuches para confeccionar una bandera "que representase al pueblo mapuche-tehuelche".
El 3 de agosto de 1991, en la Primera Reunión Provincial de Caciques y Comunidades Aborígenes, realizado en Trevelin, expresó la intención de crear un símbolo común. Por medio de la ley 4072, publicada el 5 de abril de 1995, la Provincia del Chubut la reconoció como «símbolo y emblema de las Comunidades Aborígenes de la Provincia». La bandera lleva los colores amarillo, blanco y azul y una punta de flecha.
La bandera ha cobrado oficialidad por parte del Ministerio de Educación Argentino que ha permitido su izamiento en escuelas de la región y en importantes oportunidades para el "pueblo mapuche-tehuelche".
Los colores de la bandera representan:
Amarillo: el sol.
Azul: el cielo.
Blanco: color del caballo sagrado en la rogativa. (Es significativo este dato, y revela cuán poco tiene de ancestral el símbolo, dado que el caballo era desconocido en nuestro continente antes de la llegada de los españoles).
Flecha (kewpü): simboliza la guerra —cuando el pueblo mapuche-tehuelche recupere su dignidad como pueblo originario y no esté en guerra, se removerá esta flecha—
Este último dato es altamente significativo: enarbolar esa bandera significa estar en guerra ¿contra el Estado argentino, o quién sino? Llama la atención su asombrosa similitud con la denominada "bandera de la Patria Vieja", de Chile, utilizada hasta 1818 aproximadamente. Es triste que este señor Antieco se sienta en guerra contra la Argentina, siendo que otro chubutense con su mismo apellido -Oscar Simón Antieco, araucano como él- sea uno de los 649 héroes que cayeron en Malvinas en defensa de la única bandera que tiene la Nación Argentina, la azul y blanca.

CURSOS DE TELAR PAMPA

Está abierto el Taller de Telar Pampa y Mapuche de Daniela Havas en el Club 25 de Mayo, todos los miércoles de 14 a 16 hs. en Gral.Paz y Lemos, Barrio 25 de Mayo de Bragado.
Usted puede comenzar en cualquier momento porque las clases son personalizadas.
También puede acercarse al Club, en ese horario y ese día, para interiorizarse y conocer la técnica además de saber qué debe llevar para tomar las clases.
No olvide que Daniela Havas da clases a través de videollamadas de Facebook o Skype donde usted se encuentre.
Más información llamando al 011 1551267472 (Claro)
Facebook: Daniela Havas
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MIL AÑOS DE CUEROS

por Carlos W. Albertoni

Fez es la más antigua de las cuatro ciudades imperiales, ya que fue fundada en el 789, pocos años después que los árabes iniciaran su expansión por el norte de África, tras la muerte de Mahoma. Sus calles angostas, de arcadas laberínticas que desaparecen bajo las hortalizas de los mercados ambulantes, el martilleo taladrante de las herrerías y los bazares atestados de cacharros de bronce repujado logran confundir de alguna forma al tiempo, saltan dimensiones conocidas y ahogan al visitante en una postal anciana.
Ese clima de relato ancestral se hace más palpable es la impactante Fez el-Bali, la mayor medina del mundo islámico que naciera en el siglo VIII, germen de la propia ciudad de Fez. Allí, las carnicerías exponen en las calles sus grandes trozos de camello, de vaca o de cordero desollado, colgadas de los garfios y rodeadas siempre por ejércitos de moscas. Y allí también se encuentra la famosa curtiembre de Chouwara, donde se curten, tiñen y secan las pieles tal como hace mil años. El olor nauseabundo de las pieles colgando al aire libre suele apoderarse de toda la zona que rodea a la curtiembre, en especial en los días del verano. Para proteger el olfato, lo mejor es conseguirse una ramita de hierbabuena y tenerla cerca de la nariz. En la medina hay gente que la ofrece por apenas un dirham.
Meknes, la menos célebre de las imperiales, fue capital de Marruecos por un corto período de 55 años, después que el sultán Moulay Ismail la convirtiera en la principal ciudad del reino en 1672. Hoy su esplendor aguarda tras las viejas murallas de la antigua medina, que en su época de oro llegaron a tener un largo de cuarenta kilómetros. Un terrible terremoto, en 1755, terminó con muchas de las maravillas arquitectónicas de los tiempos de Moulay Ismail y hundió a la ciudad en un período oscuro. Hasta que el gobierno marroquí decidió reconstruir la gloria perdida, esa misma que hoy se delata muy especialmente en el Mechouar, la plaza de armas donde Moulay Ismail revistaba a sus famosos regimientos negros.
Conocida como la Ciudad de los Cien Alminares por su enorme cantidad de mezquitas, Meknes es uno de los sitios de Marruecos en los que el islamismo se vivencia con mayor fuerza. Como en ninguna otra ciudad del país, las voces de los almuecines se vuelven un rumor inabarcable en las horas de plegarias. Sobrecogedor, el llamado al rezo desde los minaretes se escucha como un prolongado lamento, que estremece el cuerpo y el alma. Y una vez llegado el silencio, una vez acalladas las oraciones del almuecín, el sonido sigue retumbando en la memoria. Para el viajero, es un eco que ya nunca olvidará.

PUEBLOS OLVIDADOS O NO TANTO

Salimos de Bragado con rumbo al Oeste, transitando la Ruta Nacional N°5, a unos escasos 30 kilómetros llegamos a la entrada de Comodoro Py, un pueblito que está a mano izquierda, a 8 kilómetros por camino de tierra, arenoso, en buen estado.A la derecha del camino vemos una estancia, sin nombre en sus tranqueras, con importante casco y grandes galpones. Se la ve activa, con movimiento, y eso es bueno.

Al llegar a la vía muerta que da comienzo al pueblo, vemos a un joven con su mochila esperando que alguien salga y lo lleve.

Luis Py nació en 1819, en Barcelona, y llegó al Río de la Plata a los 24 años, para ingresar en la Escuadra Argentina y participar del bloqueo a Montevideo bajo las órdenes del almirante Brown. Py combatió contra el Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza, pero alcanzó su gloria cuando logró que la Argentina retuviera la soberanía de las costas patagónicas en Santa Cruz, en disputa con los chilenos.
Sabemos qué representa hoy la mención de “Comodoro Py” por eso es increíble la ironía que nos presenta la historia: dos de las embarcaciones que acompañaron a Py en su cruzada por defender tierras santacruceñas fueron las llamadas “Constitución” y “República”.
Dejando la historia de lado, volvemos a las calles del pueblo, nacido a orillas de un ferrocarril que lo ha abandonado a su suerte, que por hoy no es la mejor.
Sus casi 700 habitantes, solo pueden salir de allí cada día para trabajar en Bragado o 9 de Julio –por citar las dos ciudades cercanas- solo si tienen vehículo, porque solo hay combi los lunes, miércoles y viernes, lo que evidentemente no permite que nadie tome un trabajo diario fuera de allí.
Una vez que recorrimos el pueblo, paramos para recoger al joven que aún esperaba.
No puedo dejar de pensar en la precariedad estructural que hay a poco más de 200 kilómetros de Buenos Aires.
Quien viva en Comodoro Py (partido de Bragado), está abandonado a su suerte o a la buena voluntad de los vecinos, sin que autoridad alguna se moleste en brindar un servicio mínimo, y digo “servicio” porque nunca será un negocio, eso está claro.
Como saben quienes me leen o escuchan, vivo en Mechita (2.500 habitantes aproximadamente), a 8 kilómetros de Bragado. Cuando dejó de funcionar el tren local, hace un par de años, nadie podía cumplir con su trabajo, en aquella ciudad, ni asistir al colegio, ni al hospital.
Los que perdieron el trabajo inmediatamente fueron los más perjudicados, sin dudas.
Solo podía contar con algún vecino, pagar un remis o jorobarse.
A las autoridades municipales de aquel momento no les importó nada, no brindaron solución alguna y a quienes manejaban los ferrocarriles, menos. La diferencia es que al tratarse de la cantidad de habitantes de este pueblo, finalmente un particular puso un servicio de combi que es muy útil, pero durante muchos meses el tema fue realmente preocupante para quienes no tienen auto.
Evidentemente pasa lo mismo con Comodoro Py.
Otro tema que me surgió inmediatamente, es el de quienes se muestran preocupados por los pueblos en extinción. Hacen páginas web, ONG y toda clase de movimientos intelectuales, que están direccionados al turismo rural, que ya está saturado de ofertas y solo da trabajo a propietarios, con algún empleado y durante fines de semana o alguno de los feriados largos que se fueron inventando en los últimos años, para tratar que trabajemos menos que en la Antigua Roma o Grecia.

Si el Estado, a través del Gobierno Nacional, provincial o los Gobiernos Municipales, no se ponen a trabajar, todos los pueblos van a a desaparecer, porque en este siglo no se puede vivir sin conección entre pueblos y ciudades; la gente no puede trabajar y los jóvenes no pueden progresar. Se convierten en peones o changarines, y no es justo ni para ellos, ni para sus padres ni para el país.

Opinión

Esta sí es una nueva etapa para los que colaboramos con EL TRADICIONAL desde sus comienzos. Hemos transitado la primera época del tabloide en blanco y negro pasando por los dos colores, cuatro colores y luego un gran cambio; formato revista a todo color y acompañando al éxito editorial de aquellos años: EL FEDERAL.

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