Print this page

CACIQUE O LONKO, PORTERO O ENCARGADO

CACIQUE O LONKO, PORTERO O ENCARGADO

Muchas cosas se leen en Twitter. Mucha información emana de periodistas, a veces preparados para afrontar algunos temas, a veces no.
Esto comenzó siendo un tuit, pero me quedó largo.

No hay libro de historia que los llame "lonkos" a los que durante siglos fueron "caciques". Pero desde que la Sra. Fernández los "empoderó" (para usarlos), sienten el mismo rechazo que cuando a un "encargado" le decís "portero".
Carlos Martínez Sarasola, ultra indigenista autor del conocido “Nuestros paisanos los indios” editado en 1992, habla de “la institución del cacicazgo” y del “cacicazgo hereditario” cuando habla del “Cambio cultural en la llanura” y “El comienzo de la araucanización de la pampa”.
También menciona el término “cacique” cuando habla de los aborígenes del Norte. Y comienza más de un párrafo diciendo: “Los araucanos o mapuches…”
Ha sido todo una farsa, un invento moderno de conveniencia. El kirchnerismo les dio lo que no les costaba nada; la autodenominación de “mapuches” y que los “caciques” sean “lonkos”, con esto solo, los “incluyeron”, porque nada más les dieron. Algunas tierras, algunas dádivas.
Ahora estamos sufriendo vandalismo y terrorismo de parte de gente que con solo sentirse mapuche, ya va y se anota como tal. Una payasada institucionalizada que a este gobierno no parece molestarle.
Repito; lean y relean nuestra historia, no solo la de la Conquista del Desierto, si creen que es parcial. Lean la historia desde la Conquista Española, aunque no les guste como suena; nos dieron el idioma, la religión, la cultura y la forma de equitar. Pero pueden odiar esa Conquista, porque como dijo Eduardo Matías de la Cruz (historiados y procurador de la corte, ya fallecido): “A nosotros nos enseñaron a avergonzarnos de la Conquista Española”, aún, a los que jamás han leído nada.

Los mapuches no existen en nuestro territorio, no hay libro de historiador serio que los mencione como tales, son araucanos descendientes de chilenos. Como “mapuches” son una construcción política, que absorvió Sarasola en parte, que nos llevó hasta el “hippie” Maldonado y el dinero que nos costó y cuesta cada mes.

 

Raúl Finucci