25Junio2017

El Tradicional

BANDERA DEL EJÉRCITO DE LOS ANDES

Apenas un mes restaba para que el General San Martín y su Ejército Libertador comenzaran a trepar las más altas cumbres de la América. Sin embargo, había un detalle fundamental que aún faltaba. Aquel grupo de hombres aún no tenía Bandera para hacerla flamear en cada Victoria venidera.

Fue en la Nochebuena de 1816 cuando en el brindis final, el futuro Libertador propuso a las mujeres presentes en la cena, que fuesen ellas las que confeccionaran la Bandera de aquel Ejército sin Bandera...

ELEMENTOS DE LA BANDERA DEL EJÉRCITO DE LOS ANDES
Los elementos de la Bandera del Ejército de Los Andes son:
el Sol
el Campo Blanco
el Gorro Frigio
las Manos entrelazadas
la Pirca de piedras
los Laureles
la Pica
y el Campo Azul.
Cada uno de estos elementos encierra un profundo simbolismo. Dio las directivas de cómo debía ser. Que elementos mostrar en el paño y en qué fecha tendría que estar lista y preparada. Debía ser para el 5 de enero de 1817, víspera de los Santos Reyes.
Y así, aquel grupo de Damas Mendocinas, entre las que podemos nombrar a Laureana Ferrari, de apenas 15 años, Dolores Prat de Hiusi, chilena exiliada ya que su marido había muerto en el Desastre de Rancagua, Manuela Corvalán, Narcisa Santander, Mercedes Álvarez, de 16 años, y la mismísima Remedios Escalada de San Martín, empeñaron su palabra de brindar a aquel grupo de valientes, una enseña que los distinguiría del resto de los Hombres de la Tierra.
Así, un día de Navidad nacía una de las más Gloriosas enseñas que flameó sobre el suelo americano: la Bandera de los Andes.

LA VERDADERA HISTORIA SACADA DE LAS LECTURAS DE LAS CARTAS DE JOSE DE SAN MARTÍN
San Martín explicó detalladamente cómo debía ser la insignia. A la mañana siguiente las señoras presentes en esa reunión recorrieron la ciudad en busca de la tela. Cuando la decepción las ganaba un tendero de la calle del Cariño Botao (actual General Paz) las entusiasmó para que entraran en su tienda. Lo hicieron para comprar alguito y dejar conforme al insistente comerciante.
La sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron el paño celeste que buscaban. No era seda, como se lo habían propuesto, era sarga común, pero celeste intenso como les había pedido el General. Entonces se dieron a la tarea coser y bordar.
Las patricias del encargo eran Dolores Prat de Hiusi, Laureana Ferrari cedió las lentejuelas de oro de sus abanicos, Margarita Corvalán dio los topacios, Narcisa Santander donó los trescientos cuarenta diamantes de una valiosa gargantilla.
Mercedes Alvarez de Segura colaboró con otras joyas.
A la bandera fueron a parar las lentejuelas de oro de varios abanicos de Laurena y una roseta de diamante, para adornar el óvalo y el sol, también perlas de un collar de Remedios. Según el testimonio epistolar de Laureana Ferrari, no descansaron para poder terminar. Pero lo lograron.
El 5 de enero de 1817 se ungió como patrona del ejército a la Virgen del Carmen y la bandera fue bendecida en la Iglesia matriz de Mendoza. San Martín habló a sus soldados:
“Soldados: esta es la primera bandera independiente que se ha alzado en América”.
La agitó tres veces en medio de los gritos, los vivas, los aplausos y las campanas que tocaban a alegría.
En los escritos del General Espejo se afirma que intervinieron en la confección tres monjas del Monasterio de la Buena Enseñanza, las reverendas madres María de las Nieves Godoy, Andrea de los Dolores Espínola y María del Carmen del Niño Dios y Correas.
La bandera del Ejército de los Andes se muestra en el memorial que comenzó a construirse durante el gobierno de Celso Jaque y fue terminado por el de Francisco Pérez. Con unción debe verse, con mucho respeto, porque por ella murieron muchos mendocinos de entonces para alcanzar la libertad de cinco países.



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