"Nada" nunca es cierto...

01 Abril 2014

Qué difícil es pensar en la historia y en la tradición cuando pasan tantas cosas espantosas en nuestra sociedad; “cosas” simplemente por generalizar, por no puntualizar. De todas maneras, y como siempre pensé que cada uno debe pelearle a la vida desde su lugar, aquí estoy una vez más escribiendo en mi computadora para un nuevo encuentro con usted. Gracias por permitirlo.

Me encantaría hablar de algún hecho que me haya conmovido después de la cabalgata que organizáramos en Luan Toro, es decir; me gustaría hablar de una jornada clasificatoria para el concurso de Palermo (S.R.A) de Aperos de Uso Tradicional, pero no puedo, porque las autoridades de “Nuestros Caballos”, esa “minirural” que inventaron cuando destrozaron la Exposición de Otoño de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos que todos los amantes del tradicionalismo gaucho extrañamos, menos los criadores (o la mayoría de ellos), decidieron que no les interesa la tradición gaucha aunque los tradicionalistas seamos los que inventamos que el gaucho utilizaba caballos de raza Criolla, cuando en realidad no existieron hasta que Solanet decidió darle un “standard” y convertirlo en “raza” en 1924.

A mí es el caballo que más me gusta pero a decir verdad, cuando hablamos de la deaparición del gaucho originario, aquel que apareció en las costas de Maldonado y Buenos Aires, debemos entender que casi no existía cuando José Hernández escribió el Martín Fierro, que fue una denuncia por su persecución y eliminación.

Lo que quiero significar es que los tradicionalistas somos acaso quienes más hemos difundido la raza Criolla y nos dejan de lado en la exposición donde mejor están representados porque la inmensa mayoría de los caballos expuestos son criollos, a pesar de que los señores Dowdall, padre e hijo oportunamente, trataron de convencerme de que solo con caballos criollos no podía hacerse una exposición y la enorme diferencia en la presentación de cada raza, confirma que sin caballos criollos no puede hacerse esa “fiesta” cada vez más chica que hoy dura cuatro días.

Bueno, quería escribir sobre algún tema que tenga que ver con la tradición y lo encontré; parece que "nada" nunca es cierto. Como dice el dicho: “Comer y rascar, todo es empezar”.