50 AÑOS DE "TODO ES HISTORIA"

24 Mayo 2017

Por Raúl Oscar Finucci

En 1987 comencé a trabajar en la revista “Todo es Historia” como suplende de diagramación, ya que había estudiado “Diagramación de diarios y Revistas” en la Fundación Gutenberg,

que es un instituto que está (o estaba) apadrinado por imprentas y editoriales.
Al poco tiempo ya era el diagramador; luego coordinador editorial, y más tarde, de todo un poco.
La revista que creó el Dr. Félix Luna hace 50 años, era un blasón para quienes trabajábamos allí, acaso sin darnos cuenta del todo, que estábamos con Luna y que su subdirectora era María Sáenz Quesada, y sus colaboradores, a quienes atendía personalmente en mi oficina, eran: Miguel Brascó, Daniel Scháveltzon (Arquitecto, arqueólogo y escritor), mi querido Victor Di Santo, Jorge Escudé, León Benarós y otras tantas personalidades de la cultura.
Mi relación constante era también, con los talleres de impresión, las papeleras, y la tarea de producir la revista desde el diseño y armado, hasta el cierre, en la imprenta, esperando que la rotativa largue los primeros ejemplares, lo que es una sensación indescriptible entre el olor a tinta y el girar de la bobina en las torres.
Fue una experiencia única, por lo que significa “Todo es Historia”, y siempre recordaré a Susana y a Norma en la administración, a Marta, a Lila la correctora, al cadete que es la persona indispensable para que todo funcione (y no es broma), a un joven administrativo de voz muy gruesa del cual no recuerdo su nombre, a mi amigo Carlitos Colombo (Gerente Comercial), a Felicitas Luna que se encargaba del archivo fotográfico y hoy es directora del Museo de Arte Popular José Hernández, y a cada uno de los que de una u otra manera me enseñaron algo durante esos cinco años, sobre todo al editor, Dr. Emilio Perina del cual aprendí mucho, partiendo de la frase: “la primera concesión nunca es la última”, y desde ya al Dr. Félix Luna, quien me enseñó que para hablar de una época determinada en la Argentina hay que saber el contexto de todo el país en esos años, “y si es posible –decía- lo que sucedía en el mundo”.
Hubo muchos desafíos, muchas alegrías y algunas amarguras, porque el éxito de una edición es efímero: llega la revista de la imprenta y todos y cada uno de los que están en la redacción la miran con fruición, y en menos de cinco minutos alguien dice: ¿vieron el error de la página tal?. Nadie sabe lo que indigna esa pregunta. Pero pasa casi siempre; o un error ortográfico, o una epígrafe en la foto incorrecta, o un crédito de nota que no apareció.
Pero editar es una pasión indescriptible y aprender de los que saben, mucho más.
Celebro los 50 años de “Todo es Historia”.