ADIOS QUERIDOS AMIGOS

17 Agosto 2016

por Raúl Oscar Finucci

Tuve dos conocidos, ella participaba en los concursos de amazonas, él entró algunas veces a la pista de Palermo, y tenía su fiesta, en Rawson, su pueblo, en el partido de Chacabuco.
Eran realmente agradables, simpáticos, y se llevaban algo así como diez años de diferencia. Cada uno tenía sus hijos de matrimonios anteriores. Juntos tenían caballos, su pasión.
Él me invitó varias veces a su fiesta pero por una u otra razón nunca fui. Tampoco recordaba su nombre, pero si recordaba que a pesar de estar siempre bien vestido a la usanza gaucha, nunca se abrochaba el último botón de la camisa.


De tal modo, que cuando quería referenciarlo en alguna charla, decía: “el que no se abrocha la camisa” y todos sabían de quién hablaba.
Participaron de la Cabalgata “Por las Huellas del Ranquel” compartiendo días maravillosos.
Ella odiaba que en los epígrafes de EL TRADICIONAL, no la llamara por su apellido sino por el de él, y yo me divertía con eso.
Con él estábamos armando un espectáculo, pequeño, pero auténtico, con cuentos criollos, recuerdos y buena música, porque él tocaba la guitarra.
El tiempo y la frecuencia de los encuentros circunstanciales o invitaciones cruzadas, nos fueron haciendo amigos.
Ellos, mi esposa y yo.
La última guitarreada fue en casa; él y ella, mi esposa y yo, mi hijo Martín y su esposa y Nicolás Membriani y su esposa. Lo disfrutamos mucho.
Las cosas de los hombres y las mujeres, solo las saben ellos.
Él me llamó el jueves para darme su nuevo teléfono y contarme que se habían separado hacía cuatro días.
El sábado nos enteramos de lo peor; él decidió que ella no sea nunca de otro hombre y que no tenía nada que hacer en esta vida sin ella.
Sin más consideraciones, recordaremos siempre con mucho cariño a Andrea Frechero y a Omar Nieto.
Dios los guarde.