D. OSVALDO GUGLIELMINO, MENTOR DE RAFAEL HERNÁNDEZ

17 Abril 2018

por Carlos Raúl Risso

 

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Aunque parezca mentira, algo difícil de creer, y resulte finalmente una injusticia, en las últimas horas del martes 20 de febrero, a menos de tres meses de cumplir 97 años, falleció en la ciudad de Buenos Aires, Don Osvaldo Guglielmino, el notabilísimo escritor y poeta identificado por nacimiento y vida, con la bonaerense ciudad de Pehuajó.


Ningún medio de alcance nacional, ni diario ni revista, fue capaz de dedicarle una merecida necrológica; quizás su pecado haya sido estar identificado con lo popular y haber sido funcionario en dos gobiernos que encabezara Perón. Y aunque yo no me identifico con dicho movimiento, me resulta imposible no reconocer los méritos de su obra.
Como en aquellas viejas ollas de tres patas que ‘tayaban’ en los fogones camperos y las humildes casas pueblerinas donde se cocinaba a leña, tres pueden haber sido los sustentos de su obra: la personalidad y vida de Manuel Dorrego, el valor político y emprendedor de Rafael Hernández, y el cantar de Martín Fierro.
Su obra amplia y disimil -aunque se le pueden encontrar puntos de contacto-, se inició a los 18 años de edad, cuando su padre le financió la publicación del poemario “Preludio”. Tenía 11 años, cuando subyugado por la belleza de una compañerita de la primaria comenzó a conjugar las primeras rimas, cuando aún desconocía lo que era la poesía.
Nació en el pueblo de French, el 8/05/1921, siendo el menor de los tres hijos del matrimonio de Luisa Russo y Albino Guglielmino, quien a los tres meses de vida de su último hijo, mudó a la familia a la ciudad de Pehuajó, buscando mayor futuro a su oficio de panadero.
Hace los estudios primarios, que continúa luego en el Colegio Nacional de esa ciudad, donde obtiene el título de bachiller en 1940.
Inmediatamente se inscribe en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, para lo cual se establece en la capital provinciana, en casa de su tía Isolina Guglielmino, en calle 12 e/69 y 70 (*), graduándose al cabo de cinco años como Profesor en Letras.
A cien metros de donde vivía, (12 N° 1773) se encuentra la Iglesia de San Francisco de Asis (entonces de la orden franciscana), en cuya vereda, una calurosa tarde de diciembre de 1945, ve entrar una pareja que iba a unirse ante Dios, y ¡oh sorpresa!, no eran otros que Eva Duarte y Juan Perón, de quienes sería ferviente admirador y seguidor de sus políticas. Tenía entonces 24 años.
(Diez años después y por muy breve espacio de tiempo sería Director de Fomento y Estímulo Cultural).
De regreso en su ciudad, se inicia en la docencia en la Escuela Municipal y el Colegio Nacional donde había sido alumno, del que -a partir de 1952- será su director.
Atraído por la literatura desde la adolescencia, a lo largo de su prolífica vida de escritor -que abarca poesía, narración, ensayo, teatro e investigación- ha dado a la imprenta más de treinta títulos.
Miembro notable de la reconocida “Generación del ‘40”, ha sido valuarte del movimiento conocido como “adentrismo”, que él mismo define como la poesía que “sale desde adentro mancomunada con el espíritu de la tierra”, la que tiene una “doble actitud subjetiva y geográfica”, aspecto sobre el que escribió un ensayo.
El aborigen, el gaucho, la guerra del desierto, la historia del oeste bonaerense -su lugar-, están recurrentemente reflejados en su vasta obra.
Pero no se agotan ahí sus inquietudes y también aborda el tema del lunfardo, siendo incorporado el 18/10/1973, como miembro de la Academia Porteña del Lunfardo.
Por esos años y con Perón nuevamente en el Gobierno, ocupará el cargo de Subsecretario de Cultura de la Nación, siendo entonces responsable de Ediciones Culturales Argentinas.

 

Imposible no recordar que fue Guglielmino quien reivindicó la figura de Rafael Hernández, al ubicarlo precisamente en el lugar de fundador de la Universidad de La Plata, la que en 1901 logró su única colación de grado.
Como la misma era de carácter provincial, “el mérito” de Joaquín V. González en 1905, fue haberla nacionalizado.
No lo sabemos fehacientemente, pero quizás el lustro que vivió en La Plata con motivo de sus estudios universitarios, al conocer que el Colegio Nacional (dependiente de la UNLP) llevaba el nombre Rafael Hernández, sintió curiosidad del porqué de esa denominación, y comenzó hurgar en la historia de la casa de altos estudios, ya que el libro que le dedica, “Rafael Hernández, el hermano de Martín Fierro”, aparece en 1949 a solo tres años de haberse graduado.
Cerrando esta reseña, digamos que en 1974 recibió el Premio Consagración de Literatura en la provincia de Buenos Aires.
Entre sus importantes distinciones no podemos dejar de mencionar que en 1991, con el voto unánime en las Cámaras de Diputados y Senadores, la provincia ¡su provincia!, lo declaró Personalidad Destacada de la Cultura Bonaerense.
En 1993 la Cámara de Diputados de la Nación lo nombró “Mayor Notable Argentino”, y diez años después, por Ley 1260 sancionada el 4/12/2003, la Ciudad de Buenos Aires lo destacó “Ciudadano Ilustre”.

Algunos títulos de su vasta obra, son:
“Preludio” -poesía- (1939) - “24 Horas” -poesía- (1941) - “Mensaje” -poesía- (1946) - “Ida y vuelta de Juan Sin ropa” -poesía- (1949) - “Rafael Hernández, el hermano de Martín Fierro” -ensayo biográfico- (1949) - “Estero Profundo” -novela- (1955) - “Juan Sin Ropa” -poesía- (1957) - “Retablo Pehuajense” -poesía- (1961) - “Nuestra Frontera” -teatro- (1962) - “Sonetos y canciones del desierto” -poesía- (1965) - “Las Vacas” -teatro- (1967) - “Canto fundamental” -poesía- (1967) - “Adentrismo” -ensayo- (1968) - “Villatun” -poesía- (1970) - “La epopeya del desierto” -novela- (1971) - “Las leguas amargas” -novela- (1972) - “Rumbo sur” -historia novelada- (1977) - “Esta heroica memoria de la tierra” -poesía- (1977) - “Dorrego, civilización y barbarie” -ensayo- (1980) - “El canto libre” -poesía- (1981) - “Pantaleón Rivarola y las atrocidades inglesas” -ensayo- (1983) - “Perón, Jauretche y revisionismo cultural” -ensayo- (1984) - “La epopeya nacional y popular” -poesía- (1985) - “Poemas de la tierra” -poesía- (1986) - “Canciones del descubrimiento” -poesía- (1986) - “Kuonyipe y otros poemas americanos” (1990) - “Oratoria a la Virgen de Luján” -poesía- (1991) - “Juan el Oso y de cuando los Reyes Magos llegaron al Sur” (1998) - “Canto Fundamental y Retablo Pehuajense” (1999) y “Juan Sin Ropa” -poesía- (2000) – “Martincito Fierro” -poesía-; etc. etc.

 


(*) La dirección se ubica a unos 200 mts. del domicilio del autor del artículo.

Fuentes: “Vida y Obra de Osvaldo Guglielmino”, de Jaime Sureda
“Pasión y Prédica de un escritor nacional”, de Luis Ricardo Furlán
“Diccionario Biográfico de Escritores Costumbristas Platenses”, de Carlos R. Risso