Auténticas piezas de colección
utilizadas para enjaezar nuestros caballos

Mi nota en el diario La Nación del pasado sábado.

La investigación y el estudio de las pilchas criollas es sin dudas apasionante. Hay veces que pareciera doler, el no poder ponerle fecha a un cuchillo, un poncho o un par de estribos. No olvidemos que la tradición, “se nutre de los usos y costumbres populares del pasado”, decía Carlos E. Lunardi.
Y son las pilchas un motivo de discusión, y a veces, de charlas amenas simplemente, si cada uno de los interlocutores desea ceder una porción de su verdad.
Pero voy más allá, voy al criterio, que creo, debe aplicarse para cuando una pilcha pasa a ser una “pieza” de colección que se usa..
Aquellos que concursan, entre los que tengo muchos amigos, miden todo; miden las matras, miden los cojinillos, etc. Piezas auténticas, realizadas en el siglo XIX sin dudas (no sabremos el año, desde ya), pero las miden. En el Caso de los cojinillos de hilo, he escuchado preguntar ¿es para un lomillo?. El lomillo, como sabemos, es el primer asiento del gaucho, luego los bastos de chorizo separados. Estos asientos y sus arreos, forman las categorías que han de concursar, y está bien que así sea; todo divididos por épocas para el arreglo del caballo, el apero y las pilchas del jinete.
Pero no había una india que tejía cojinillos para Lomillos, otra para Juegos Picazos; Bastos de pasadores largos, y demás. Tejían cojinillos de hilo, simplemente.
Dudo que un cacique pidiera una faja o un par de ligas para botas de potro con un tamaño determinado. Tampoco un gaucho.
Podría mencionar varios testimonios de viajeros, que coinciden con lo que digo. Habrá quien tenga otros en contrario, que leeré con gusto. Pero solo voy a transcribir a un autor, el más conocido, el más citado, Justo P.Sáenz (h), quien dice sobre el cojinillo en “Equitación gaucha en la pampa y Mesopotamia” (1942): “Por lo general se empleaban los crudos de lanares del país, fueran chilludos o no”. Para hacer esta observación “Dos de ellos, por lo común, mullían el recado”. Prosigue explicando cuales son las mejores ovejas para tal fin, y continúa: “Una prenda complementaria de la anterior y que la industria británica difundió en Buenos Aires fue el cojinillo de hilo, fabricado en Mánchester o Birmingham y perfecta imitación de los de pelo de cabra confeccionados en Tucumán…”. Luego cuenta, aclarando lo que parece una confusión pero no lo es, que había de largos flecos hilados, que eran, a principios del siglo XX, cambalacheados por los nietos de los araucanos, en las pulperías por algunos vicios y ropa. Decía: “…existen dos tipos, ambos de pelo de cabra o hilo y color negro. El uno cubierto en toda su superficie de largas y parejas hebras torcidas, y el otro, conocido por ¨de mota¨…”. Y el dato: “Llámanlos algunos ¨pampas¨ por ser de idéntica factura a los hilados por los indios del Azul (catrieleros), que hasta 1905 venían en abundancia a las talabarterías la la Capital…”. Para rematar la discusión de las medidas: “Los cojinillos eran siempre de dimensiones mucho menores que la carona de suela, para comodidad del jinete y a fin de que luciera ésta sus labrados o sus incrustaciones de plata o charol. A tal efecto solía dejarse al descubierto un margen de 8 a 16 cms. de carona”. ¿Queda claro?

 

JESÚS MARÍA 2019
ALGUNOS COMENTARIOS
Tal vez alguien haya estado pensando porqué no publiqué nada sobre el Festival de Doma y Folklore de Jesús María que comenzó el pasado jueves.
En realidad estuve escribiendo algunas cosas cada noche a través de twitter, aunque sé que tiene menos repercusión, al menos para mí, que el Facebook.
Supongo que quienes me leen desde hace mucho, en EL TRADICIONAL, EL FEDERAL y me escuchan por radio, sabrán que opino lo mismo. Desde ya que cada año tiene sus matices.
El llamado “escenario mayor”, diría que solo por tamaño, es cada vez más lamentable.
Los consagrados del folklore, como Los Manseros, el Chango Spaciuk y otros, siguen dando gusto y emanando aire fresco al Festival, pero lo que no se puede entender es los seudo folkloristas con la cumbia en el alma, ensucian todo. Les hacen ensayar una chacarera y enseguida pasan a un taquirari con base de cumbia y listo: “palmas…palmas arriba…y dice…”. De manual.
Otros consagrados, buenos en lo suyo, nada tienen que hacer allí, como Víctor Heredia o Lerner. Ya ni Luciano Pereyra cumple con el espíritu originario del Festival. Porque digamos que el espíritu que tiene desde hace unos años y con la actual dirigencia, el que más cumpliría sería Pablito Lezcano. Y lo digo con respeto hacia él, pero desde ya no consumo su música y menos me gustaría verlo en el escenario “Martín Fierro”, durante las noches “…del color y del coraje”.
La Banda de Gendarmería dio pena; por sus interpretaciones y por sus cantantes. El espectáculo ecuestre de Gendarmería, también dio pena. Y no voy a ir contra el gendarme que perdió la monta, porque sabemos que no se cae el que no se sube. Pero no hubo una orden (porque supongo que algún oficial debió darla) para que alguno de mos montados se hiciera cargo del caballo queandaba boyando por el campo. Una pena.
A mí, pero es muy personal; “Orellana – Lucca” me resultan soporíferos. No malos, soporíferos.
El verdadero espectáculo musical está en el escenario de los payadores, mis amigos Carlitos Marchesini y Nico Membriani, junto a Tito Garcilazo, están haciendo una tarea impecable, y me parece excepcional el trabajo de Néstor Ramello; sólido, completo, ajustado a lo que sucede. Los guitarreros muy buenos también y Daniel Fassi bien, como siempre, con su tarea. Se me escapan los nombres del payador jovencito y el relator que lo acompaña creo que se llama Basteiro, cumpliendo con dar descanso a los antes nombrados. Lo de anoche de Roxana Carabajal fue penoso. Parecía desafinada, disfrazada y con versiones horribles de temas conocidos. Solo la sostuvo el apellido.
Pasando al campo de jineteada, digamos que me harté de ver caballos desmarlados, con colas como plumerito. No solo queda espantoso, sino que no es tradicional. El gaucho no usaba esas colas en sus montados; a las ranillas, al garrón o al jamón, según épocas y usos, pero jamás cortaba vértebras.
Hermoso el entrevero de tropillas, muchos caballos. País increíble.
Y para terminar, recuerdo que unos días antes del Festival, escribí, creo que en Twitter (@rfinucci) que ya iban a aparecer quienes dijeran que “Doma” está mal dicho, que se dice “Jineteada”.
Buenos días en mi casa se dice “Buenos días” y en París “Bonjour”.
En el Norte siempre escuché “el domingo hay una domada”. En casa “el domingo hay jineteada…”.
En Córdoba siempre escuché “ajustale el pellón”; en casa “ajustale el cojinillo”.
No me parece tema de discusión.

20 de Noviembre DÍA DE LA SOBERANÍA, no otro día… 

Por pedido del historiador José María Rosa, conspicuo defensor del “Restaurador de las leyes”, y por medio de la Ley Nº 20.770 de 1974, que él impulsara, se ha instaurado el 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional, en conmemoración de la heroica batalla de Vuelta de Obligado.
Recordemos que en ese día de 1845 se enfrentaron la Confederación Argentina, liderada por el Brigadier Juan Manuel de Rosas, y la escuadra anglo-francesa, primera potencia mundial, con la desmesurada ambición de navegar nuestros ríos interiores llevándose los “frutos del páis” si pagar y sin pedir permiso. Por eso iniciaron aquel bloqueo perverso.
La Batalla de La Vuelta de Obligado ocurrió en aguas del Río Paraná, sobre su margen derecha y al norte de la provincia de Buenos Aires, en un recodo donde el cauce se angosta.
Mucho podría escribir sobre esta parte de nuestra historia, ya que mucho ha escrito la pluma de importantes historiadores, los que, supongo, jamás imaginaron la banalización de estos hechos por ellos relatados con pasiones diversas, en beneficio de la memoria, la que por estos días no es honrada como corresponde.
Hay un desprecio supino hacia la conmemoración certera de personas y acciones relevantes, desde nuestra aparición en la cartografía mundial, a partir de la Conquista Española, hasta la posmodernidad que endiosa políticos de toda laya.
La historia es imprescindible y respetar y conocer el pasado es preservarnos para el futuro, pero en nuestro país es más importante generar fines de semana largos, donde solo se beneficia la “industria sin chimeneas” y los comercios y empresas involucradas que la formación de los jóvenes. Si hasta se ha llegado a inventar el “feriado puente”, un feriado XXL que arruina la vida de quien cada día debe salir a “hacerse el mango”. No me digan que un almacén de Calamuchita necesita los largos fines de semana para ganarse unos pesos extras, porque el almacén del barrio donde viven todo el año los turistas, deja de vender lo de siempre.
Hablo desde el rechazo que me causan las decisiones que demuestran el desprecio por la educación y la cultura de la gente.
Y no es mi idea reivindicar aquella, y ya vieja, decisión castrense de eliminar el feriado de Carnaval. No hablo de extremos, hablo de educación, cultura y sentido común, que sin duda, para muchos de nuestros gobernantes, es el menos común de los sentidos.
Cuando yo era estudiante, al colegio se iba al acto el día del feriado, cayera el día que fuera (menos sábados y domingos). Corría falta.
Seguramente algunos creerán que eso es fascismo, toda vez que confunden lo correcto y el orden con las facilidades que dan los irresponsables.
Los feriados ayudan a que nuestros hijos y nietos aprendan nuestra historia, porque en el acto escolar serán informados sobre los hechos que provocaron la medida.
Si la conmemoración es un viernes porque el feriado es el lunes pero la fecha a conmemorar es el martes… somos esto. Y esto no me gusta.

FIESTA NACIONAL DEL CABALLO DE BRAGADO, ALGUNAS OBSERVACIONES.

Ha pasado una nueva edición de la Fiesta Nacional del Caballo de Bragado, la número 47.
Asistí con mi esposa a la charla del jueves de Guadalupe Gutiérrez Peydro y Patricio Geretto, sobre el rol de la mujer en la historia y las amazonas, toda vez que así se llama a la mujer que monta a caballo.
El viernes temprano partimos para Buenos aires, exactamente al Luna Park, a disfrutar de André Rieu y su orquesta. El eximio violinista holandés que brinda un fantástico espectáculo (lleno total en cada función) junto a sus músicos, sopranos, tenores y el bandoneonista argentino Carlos Bono, oriundo de Los Toldos.
Volvimos esa misma noche para estar presentes, el sábado, en el Concurso de Aperos de Uso Tradicional, Caballos de Trabajo y Conjuntos Representativos, clasificatorio para la final de 2019 que se dirime en la pista de Palermo de la S. R.A.
El día se presentó hermoso, y el Campo “D. Abel Figuerón”, del parque de la laguna, se colmó de público. Creo que nunca he visto tanta gente un sábado de la Fiesta allí.
Se inauguraba en esta oportunidad, el nuevo sistema de clasificación; tres por categoría van a Palermo. Esto evita que haya ausencias en alguna categoría, como solía pasar, deteriorando la fiesta que con tanto trabajo prepara cada organizador. También soluciona el amontonamiento de participantes en la última clasificatoria, recordemos la última de este año en Pergamino. El reglamento permite que aquel que se presentó en una clasificatoria y no entró entre los tres primeros, pueda hacerlo nuevamente. Eso asegura concurrencia de participantes en cada reunión.
Hubo algunos detalles de la jura que no me gustaron, pero como es bastante subjetiva la decisión de los jurados, ya que una vez que los participantes se ven como “correctos”, entra a jugar el gusto –y desde ya el conocimiento- de cada jurado.
El estar compartiendo el gacebo de jurados, asistentes de la S.R.A, animadores, fotógrafos y otros colaboradores, es siempre un gusto.
El momento emotivo lo puso el talentoso Nicolás Membriani. Le pedí, al amigo, que recordara a Carlos Lunardi, quien por primera vez no estuvo presente ya que falleció el pasado 4 de agosto. A Carlitos le gustaba escucharlo a Nico payar por habanera, como lo hacía nuestro común amigo Víctor Di Santo. Desde ya que accedió inmediatamente, provocando la congoja de quienes fuimos sus amigos y también de quienes sin serlo, disfrutaron de su presencia ilustre.
Durante la jura, Nicolás pidió varias veces que bajaran el volúmen de un parlante cercano, que desde una carpa emanaba la nefasta cumbia villera a todo volumen. Las autoridades de la fiesta que estaban presentes no hicieron nada. Otra situación molesta se vivió cuando la Banda de la Policía de la Provincia comenzó a tocar junto al campo, perjudicando el trabajo del animador, los jurados y los músicos. Otra falla organizativa.
El domingo estuve un rato en el desfile. Numeroso, pero faltaron agrupaciones importantes.
Paz Martínez, Indio Rojas y Los Tekis, tema aparte: "Fiesta del Caballo"...