EL CARBONO 14 LE PONE FECHA A LA HISTORIA

12 Agosto 2014

Por adrián Carretón
Blogger español

Uno de los grandes avances en el ámbito de la Arqueología en los últimos años (con permiso de los estudios de ADN) ha sido, sin lugar a dudas, el desarrollo en las técnicas de datación absoluta, concretamente las del Carbono 14. Hace unos días comentaba una noticia sobre las nuevas fechas que un equipo de investigadores otorgaban a los inicios de la civilización egipcia a partir de unos análisis de C14 (como se conoce comunmente el análisis del Carbono 14).
Este sistema de datación “absoluta” (aunque como he comentado en alguna ocasión, sería más correcto llamarlo “aproximada” en lugar de “absoluta” pues no es del todo exacto) permite establecer unas fechas bastante aproximadas de materiales orgánicos para los últimos 50.000 años. Pero, ¿cómo podemos saber esto?
Pese a que hoy en día muchos de nosotros nos resulte familiar esto del C14, de haberlo escuchado en alguna ocasión, es un descubrimiento muy joven y relativamente moderno pues fue en 1949 cuando el químico Willard Libby realizara los primeros descubrimientos sobre las posibilidades del carbono 14 como sistema de datación a partir del estudio de la radiación cósmica sobre la tierra.
La cuestión es que Libby se percató de que las partículas interestelares que continuamente están bombardeando la Tierra (no lo vemos pero es así. Esta radiación cósmica produce radiocarbono en la atmósfera de nuestro planeta que va decayendo, o minimizándose, de manera regular con el paso del tiempo.
Libby descubrió que esta concentración de C-14 en la atmósfera pasaba a los seres vivos a través de la alimentación.
Las plantas absorben el carbono de la atmósfera que pasa a los herbívoros cuando se comen las plantas y que a su vez, es traspasado a los mamíferos cuando se comen a los herbívoros. Los seres vivos mantienen una cantidad constante de radiocarbono a lo largo de sus vidas y cuando mueren, esta concentración de radiocarbono comienza a decaer a un ritmo determinado. Libby calculó este decaimiento paulatino y constante del Carbono 14 de en torno al 50% por cada 5568 años.
Entonces, si un ser vivo tiene una cantidad estable de Carbono 14 en vida y pierde la mitad al cabo de 5568 años…. ¡Eureka! Con una simple regla de tres se puede calcular el tiempo que ese resto orgánico lleva muerto
Un ser vivo tiene el 100% de carbono de manera constante (aunque esto no es del todo exacto, se toma como tal para el cálculo de datación). Conforme pasan los años a partir de la muerte del ser vivo, se observa esa pérdida de C14. Si sabemos la cantidad de C14 que tiene un resto orgánico, podemos calcular su fallecimiento.
La muestra arqueológica
Pero el C14 no es la “panacea” Arqueológica en cuanto a fechas. De hecho, los arqueólogos se deben mantener alerta a la hora de manipular tanto las muestras que se utilizan para llevar a cabo las pruebas como los resultados que se obtienen. Lo principal y determinante es tomar una muestra en el yacimiento que no esté contaminada por restos orgánicos de otras zonas del yacimiento o por plantas, raíces cercanas a la unidad estratigráfica seleccionada ya que puede desvirtuar los resultados.
Por otro lado, los resultados que se obtienen suelen ser estimados en torno a un margen de error que puede estar en unos cientos de años con lo que no se puede esperar de esta prueba que nos otorgue el año, día y hora exacta en que se formó una unidad estratigráfica o un objeto material con restos orgánicos.
En un artículo que publiqué en el blog de Anibal Clemente que titulé “Arqueología Vs Historia” en el que escribía sobre la aparición de la escritura, una compañera, me comentaba el lío de fechas al que hacía referencia (3500, 3200, 3000..). por desgracia, el C14 no es del todo preciso, o no es todo lo exacto que nos gustaría y los estudios de datación de Carbono 14en Arqueología se mueven en torno a unas fechas aproximadas, no exactas.
Para terminar. ¿Qué diablos es el Carbono 14?
El carbono 14 se puede considerar uno de los sistemas de datación más utilizados por la Arqueología y ha permitido en los últimos años establecer nuevas hipótesis, profundizar en el estudio de antiguas civilizaciones y reescribir los libros de Historia llevando las fechas más allá (como en el caso de la civilización egipcia) de lo que se creía.
Si enviamos una muestra orgánica al laboratorio para realziar la prueba del C14 obtendríamos un resultado parecido a este:
3400 +/- 100 BP (P751)
La primera cifra representa el año antes del presente (tomando generalmente como presenta la fecha en que Libby descubrió la utilidad de éste método de datación). El+/- 100 sería el posible error de cálculo. Y en paréntesis nos aparecería el código del laboratorio que efectuó la prueba. Así tendríamos sobre nuestra mesa la datación “absoluta” del yacimiento que estuvimos excavando en verano. Pero ¡OJO!. Pese a ser un método de datación muy recurrente, siempre será necesario contrastar la información con el registro material del yacimiento.

 

Media