EL ESTRIBO, ESCALÓN DEL GAUCHO (Parte I)

20 Febrero 2018

por Raúl Oscar Finucci                       Foto: Javier A. Melo

 Usado por antiguas culturas, el estribo llegó a América de la mano de los conquistadores, quienes lo habían heredado de los moros.

La adaptación de nuestros indios y gauchos, terminó conformando un uso propio y una verdadera industria.

Cuando pensamos en un estribo, inequívocamente nos imaginamos ese verdadero “escalón“ pendular que cuelga del apero criollo o la silla de montar, que nos ayudará a subir al caballo.
Algunos, lo que han conocido los carros lecheros, el del sodero o las viejas jardineras de “La Panificación”, recordarán al oír la palabra estribo, esos dos peldaños de metal que estaban a los lados del pescante. Estribo también es el del colectivo, y estribo es el del tren. Pero nos dedicaremos hoy, a internarnos en el mundo del estribo del recado de montar, el que utilizaba el español que conquistó América; el indio que lo imitó, y el gaucho que tuvo que hacerse del caballo para combatirlo de igual a igual, y trabajar luego con la hacienda, que era su especialidad.
Como es habitual, comenzaremos por saber que nos dice el Diccionario de la Real Academia Española sobre el estribo: “Pieza de metal, madera o cuero en que el jinete apoya el pie, la cual está pendiendo de la ación”.
En otra acepción, sobre la que hemos hecho referencia, dice: “Especie de escalón que sirve para subir a los carruajes o bajar de ellos”.
El “Vocabulario y refranero criollo” de Tito Saubidet (1943) dice: Pieza en que apoya los pies el jinete y que va colgada por medio de la estribera, de la encimera o de los bastos. Antiguamente el gaucho utilizó un estribo triangular de hierro, en el que se apoyaban los dos primeros dedos del pie; también usó el estribo pampa. En el Sud de la Provincia de Buenos Aires, en épocas pasadas y también hoy en día, algunos paisanos andan a caballo sin estribos o con uno solo, que usan del lado de montar y únicamente con ese objeto”.
Habrá notado el lector que Saubidet menciona la palabra “estribera”, sobre ella dice en su vocabulario: “Soga de cuero crudo, trenzado o liso, que sostiene el estribo colgado de la encimera o, como antiguamente se usaba, la acionera de los bastos.
Se adorna también con bombas, pasadores de plata o trenzados. Se usan estriberas de caños de plata, o vainas del mismo metal, otras divididas en dos y con una roseta en el medio, pasadas en una soga”. Recordemos que “soga” se le dice a la lonja, fina o gruesa, o al tiento de cuero crudo, sobado y maceteado.
Si nos remitimos a la primera definición que buscáramos en el Diccionario de la Real Acdemia Española, veremos que se menciona que el estribo se colgaba de la “ación”. Aquí encontramos coincidencia con la definición de Saubidet, el que también menciona que colgaban, los estribos, de la estribera (eso no lo pone bien claro) y luego de “la acionera” como le llamamos aquí, en el Río de la Plata. Pero como madre de nuestra lengua, España en su diccionario real nos devela el significado de “ación” que es: “Correa de que pende el estribo en la silla de montar”, y que nosotros llamamos “estribera”, y de “acionera” (nunca accionera, como le dicen algunos), que es: “Pieza de cuero que sujeta a la silla de montar las dos argollas que sostienen las estriberas”.
Esto que parece un galimatías, se resume así en criollo: la correa a la que van sujetos los estribos se llama “estribera” y la “acionera” que Saubidet dice que antiguamente estaban unidas a los bastos, más atrás en el tiempo, estaba sujeta al “lomillo”, que como vimos oportunamente, fue el primer apero del gaucho.
Entonces, la acionera es una pieza de cuero, transversal al asiento del lomillo, o el basto “de transición”, como se llamó a los primeros chorizos de cuero rellenos de junco o crin, a los que se le quitaron los arzones que formaban la primera silla criolla.
Esta pieza a la que nos referimos, va cosida, es gruesa y tiene un ojal en cada extremo para pasar la estribera.
Esta pieza quedó en desuso, cuando debido a la entrada de caballos “frisones” (también explicado oportunamente), que en su mestizaje con los “criollos”, ensancharon sus lomos, y debió quitarse, como los mencionados arzones, para poder separar los bastos y acomodarlos a los nuevos montados. A la acionera la reemplazó la “encimera ancha”, como menciona Saubidet; rectángulo de cuero de donde salen los correones con que se ajusta el recado y que tiene “ojos” de donde colgar las estriberas.
Con respecto a la encimera, no siempre fue como la conocemos hoy y como recién la detallara. El lomillo y el basto de transición (el que llevaba su acionera), utilizaban un encimera angosta como detalla Estanislao Zeballos, incluso nombrándola de otra manera. Después de detallar el apero casi completo, en 1880 escribe: “Para apretar todas estas piezas viene la cincha, compuesta de dos partes principales y dos accesorios. La barriguera, que como su nombre lo indica, ciñe la panza de la bestia y que es más o menos ancha, terminada en dos argollas. La sobrecincha, es otra faja de cuero, angosta y corta, que va encima de los bastos y que remata también en dos argollas”. Veamos; el gaucho llamaba “cincha” al conjunto de encimera, dos correones y a la que hoy llamamos cincha, propiamente dicha.
Y antes de abandonar las referencias de Tito Saubidet, digamos que muestra en su obra un “estribo espuela” que dice se utilizaba antiguamente en Grecia y se utiliza aún en el Peloponeso, que lleva soldado el pihuelo con la rodaja. Es decir: la parte de la espuela que contiene la estrella de puntas. Una curiosidad que es bueno conocer, y seguramente, difícil de utilizar en caballos briosos.
Entre los distintos diccionarios referidos a las pilchas gauchas, no hay demasiada diferencia en las definiciones.