LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y EL ESCUDO NACIONAL ARGENTINO

26 Agosto 2016

Por Guillermo Palombo y Luis Miguel de Igarzábal Clausse

La Asamblea General Constituyente que comenzó a sesionar en Buenos Aires el 31 de enero de 1813 adoptó un sello para refrendar sus resoluciones,

si bien no conocemos la disposición pertinente. Breves días transcurrieron entre la instalación de la Asamblea (31 de enero de 1813) y el uso del sello, el 22 de febrero, en la carta de ciudadanía de Francisco de Paula Saubidet. El sello impreso en lacre rojo en dicha carta de ciudadanía presenta las siguientes características: 1) óvalo redondeado; 2) dos nervaduras como marco; 3) leyenda que lo circunda; 4) escudo de armas en el centro; 5) rodeado por ramas en forma de guirnalda con hojas de inserción opuesta, sujetas en la parte inferior por un lazo pequeño rematado por borlas en sus puntas; 6) sol orlado por rayos rectos y flamígeros colocados alternativamente, con el disco apoyado en óvalo superior del escudo y la cara con ojos, cejas tupidas, frente arrugada y esbozo de nariz; 7) entrelazamiento de las manos con cuatro dedos de la que pasa por su parte posterior; 8) gorro frigio con borla, en el extremo de la pica.
El ensayador Juan de Dios Rivera Rivera, en diciembre de 1814 reclamó por el pago del burilado de dos sellos para lacre, uno de plata y otro de bronce “que la Soberana Asamblea inmediatamente después de su instalación se sirvió mandarme trabajar los sellos de sus Armas, lo que verifiqué con la brevedad posible”. El Ejecutivo usó el mismo sello, pero con distinta leyenda, según se dispuso en sesión del 13 de marzo. Después el sello se constituyó en un verdadero escudo cuando el 27 de abril la Asamblea sustituyó las armas del Rey de España por las suyas.
De modo que sabemos quién buriló el cuño, pero no quién hizo el dibujo que sirvió de modelo. Sin embargo, el 3 de agosto de 1812, unos meses antes de la instalación de la Asamblea, el artista peruano Isidro Antonio de Castro escribió a Bernardino Rivadavia, desde Santiago de Chile: “Remito dos diseños del sello que debe adoptar Buenos Aires. Cualquiera de ellos llena perfectamente el mérito de ese Pueblo virtuoso y encantador. El empeño de mandárselos a V. a vuelta de correo, no ha dado lugar para ponerlos en limpio mejorando algunas cosas, esto es, las dimensiones que fácilmente corregirá el grabador si entiende de dibujo. Por la misma razón tampoco incluyo la descripción que cada uno tiene; pero son tan republicanas sus alegorías que el más tonto comprende las ideas al primer golpe de vista”.( HÉCTOR C. QUESADA, “El escudo nacional. Símbolos de Soberanía de 1810 a 1813”, incluido en “Papeles del Archivo”, Buenos Aires, Guillermo Kraft. Ltda. 1942, p. 270. ROBERTO H. MARFANY, “Origen de la Bandera Argentina”, en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, vol. LIV-LV (1981-1982), p. 92]
¿Pudieron esos dibujos que no conocemos haber servido de base al sello de la Asamblea? Castro dice en referencia a sus dibujos que sus alegorías “son tan republicanas” que cualquiera de da cuenta de ello sólo con verlas. De modo de se trata de símbolos de fácil interpretación. Un símbolo representa una idea que puede ser expresada en color, en jeroglífico o en la combinación de ambos a la vez, pues existe una relación analógica entre la idea y la imagen que la representa ¿Qué significado tienen los símbolos del sello de la Asamblea del año XIII? Interpretando su significación simbólica podría hallarse su significación histórica.
CARLOS REYERO, en su interesante libro “Alegoría, nación y libertad. El Olimpo constitucional de 1812” (Madrid, 2010), al explicar la caracterización de las ideas políticas en la España constitucional de 1812 a través de un símbolo, nos alerta sobre la riqueza que tiene para el historiador toda la iconografía revolucionaria. Al respecto, la Revolución Francesa tuvo una gran creatividad en la literatura, en la música y en la expresión gráfica e iconográfica. En 1987, Carlos Ortiz de Rozas, embajador argentino en Francia, fue consultado por un particular acerca de porqué la República Argentina había adoptado como escudo nacional el emblema usado por los miembros de un club revolucionario francés en su credencial o contraseña para acceder a la Asamblea Legislativa entre 1790 y 1793, según la copia que le adjuntó de una estampa publicada por el historiador francés Michel Vovelle, en el tomo III, página 216 de su obra “La Revolución Francesa”. La credencial (como puede verse en su reproducción) tiene toda la apariencia de nuestro Escudo Nacional tanto en sus elementos como en su distribución, pero no sin variantes.
El Embajador relató en “La Nación” del domingo 15 de octubre de 2006 que no pudo conseguir dicha obra, porque “no había sido distribuida en el comercio y sólo podía adquirirse por una suscripción particular en una editorial vinculada con el Partido Comunista”. Pero en el Departamento de Grabados y Fotografías de la Biblioteca Nacional (París), le fue mostrada la estampa original (que había formado parte de la colección Latarrade) conservada en un cartapacio clasificado “Código de la Colección Qb. 1 Año 1793”.
MICHEL VOVELLE (nacido en 1933), consagrado al estudio de las mentalidades, se ha destacado por aportar nuevos elementos para sustentar una interpretación social de la Revolución Francesa pero, no obstante su cercanía al materialismo histórico, en años recientes ha contribuido a rehabilitar el papel histórico del actor individual. Su obra en cinco volúmenes titulada “La Revolution Française. Images et récit, 1789-1799”, un corpus de 3000 imágenes existentes en las colecciones públicas existentes en repositorios de la capital francesa y de las provincias, apareció en Paris (1985), con prefacio de Claude Mazauric, y fue impresa por Editions Messidor / Livre Club Diderot.
Por nuestra parte hemos localizado otra credencial (que también reproducimos) con algunos similares elementos, correspondiente a la Sociedad de los Amigos de la República, en cuya orla se lee “Societé des amis de la Repúblique unique et indivisible de Bouc” (Bouc es un distrito de Aix). En el centro dice “Vivre livre ou mourir”. Alrededor del círculo los laureles. Arriba la pica y el gorro frigio. Ha sido impresa en oro en la tapa color borravino del volumen 3 de la obra de GEORGE HENRY ALLEN, “The French Revolution”, publicada en Filadelfia, G. Barrie´s Sons (4 volúmenes, 1922-1925). También ilustra el tomo III, pag. 581 de la “Historia de los Girondinos”, de ALFONSO DE LAMARTINE, edición realizada en Buenos Aires por Ediciones Americanas (de Manuel Rey Tosar), en octubre de 1945.
Si se analiza el concepto y representación de cada atributo de ambas credenciales revolucionarias se llega fácilmente a la conclusión de que se trata de alegorías republicanas, coincidentes con las existentes en el sello de la Asamblea del Año XIII, lo que a se vez coincide con la afirmación de Castro en su carta de Rivadavia. No debe olvidarse que también en Buenos Aires se vieron expresiones importadas de la Revolución Francesa. Nos basta con recordar que en 1811, en el Regimiento de América (el de French y Beruti), sus oficiales se daban entre sí el trato de “ciudadano”. Y está documentado el uso de gorros frigios (llamado aquí “de pilón”), por particulares, en algunas celebraciones públicas.
No obstante las incertidumbres que han de quedar flotando, un análisis de conjunto de los elementos que rápidamente hemos reseñado hasta aquí, permitiría afirmar que, al fin, ha logrado abrirse el hermético cofre que ocultaba el origen del simbolismo de nuestro escudo nacional, cuyo bicentenario se cumple.