MANUEL QUINTANA QUERIA BOMBARDEAR ROSARIO

02 Diciembre 2014

Mechita, pueblo a 8 kilómetros de Bragado donde vive nuestro director, está en terrenos que fueron propiedad del ex Pte. Quintana. Su esposa donó una parte de los campos destinados a taller de ferrocarril y para la construcción del pueblo. Otra parte la vendió. El pueblo se llama "Mechita" en homenaje a su nieta Mercedes a la cual decían Mechita.Su campo es hoy el tambo "Los Manantiales". Aquí una historia poco conocida de Manuel Quintana.

Por Fabián Scabuzzo
Por un conflicto entre Santa Fe y la sucursal del Banco de Londres en Rosario, Quintana propuso bombardeo británico. Años más tarde fue presidente del país.
por Matías Gómez Cuscó
Antes de la hegemonía adquirida por los Estados Unidos en el mundo, hubo un imperialismo que dominó la escena internacional durante muchos años.
El imperio inglés se caracterizaba por la gestión diplomática, como instrumento más eficiente en su intervención en otros estados. No obstante, en 1876 casi rompe con su famosa habilidad cuando la cañonera inglesa “Beacon” se instaló en Rosario.
A pesar de los cortocircuitos surgidos entre Argentina e Inglaterra, finalmente el conflicto se solucionó y la “amistad” y la relaciones volvieron a su cauce “normal”.
El Banco de Londres en Argentina
Una de las estrategias del imperialismo británico consistió en la inversión en dos actividades económicas, que florecieron a partir de la década de 1860 hasta 1870. Por un lado, el ferrocarril y, por otro, la banca.
El Banco de Londres y Río de La Plata se inauguró el 1º de enero de 1863, y fue el primer banco británico con domicilio en la Argentina. Según el escritor Ricardo Ortíz, dicho banco tenía un capital, en sus orígenes, de casi 300 mil libras esterlinas.
La Sucursal Rosario surgió cuatro años más tarde, siendo la primer casa bancaria de Santa Fe. Rosario era una ciudad portuaria y, además, contaba con estación ferroviaria. Con la posibilidad de emitir billetes, gracias al acuerdo con la Legislatura de Santa Fe, aumentaba el interés del banco por dicha zona agropecuaria.
El Banco de Santa Fe
En mayo de 1874, el gobernador de Santa Fe, Servando Bayo, creó el Banco Provincial de Santa Fe con un capital de más de 2 millones de pesos. La idea del gobernador era que el banco se conformara como un importante instrumento del progreso de la provincia. Bayo era partidario de la protección de los intereses argentinos y de la nacionalización del crédito, en el que el Estado tenga un rol fundamental y activo.
Pero, por supuesto, esto no fue bien visto por Inglaterra, que vio amenazado su dominio monopólico en la provincia santafesina.
El conflicto
En 1875, el Banco de Londres se puso como objetivo acorralar al Banco de Santa Fe, presentándole al cobro una gran cantidad de papeles.
Sin embargo, Servando Bayo logró sancionar una ley que obligaba al banco inglés a suspender la emisión de billetes, reservándolo sólo para el banco santafesino. A su vez, Bayo contaba con el apoyo del Ejecutivo Nacional y mantenía una buena relación con el presidente del país, Nicolás Avellaneda.
No obstante, no sería sencillo para el Banco provincial. Tenía enfrente a un gigante, apoyado y alentado por un imperialismo que no estaba dispuesto a retroceder y, mucho menos, a dar por perdida una batalla.
Bayo siguió acometiendo frente al Banco de Londres. En 1875 creó un impuesto a las actividades bancarias, del que quedaban fuera de la norma el Banco Nacional y el de Santa Fe.
El conflicto se agravaba. Inglaterra, con la imposición de su política en todo el mundo, no iba a quedarse de brazos cruzados.
Se propone el bombardeoEl gobernador Servando Bayo continuó respondiendo a las autoritarias decisiones del Banco de Londres -que buscaba destruir la competencia- con un decreto del 19 de mayo de 1876, en el que consideró que “la sociedad anónima denominada Banco de Londres y Río de La Plata se ha convertido en una institución ruinosa a los intereses públicos, hostil y peligrosa en las actuales circunstancias al crédito interior y exterior de la provincia”.
Asimismo, Bayo dispuso el cierre de la sucursal del Banco de Londres en Rosario y la detención del gerente. A su vez, ordenó “un embargo, con exigencia de depositar 50.600 pesos oro en el Banco Provincial, en garantía del papel moneda cuya conversión la provincia había dispuesto, sin que el banco inglés hubiera cumplido” (según afirma González Arzac en El Papelón de Manuel Quintana).
Las propuestas de solución del Banco de Londres no tuvieron respuesta inmediata, por lo que debieron resolver la situación rápidamente.
El encargado de negocios británicos en Buenos Aires, Federico St. John, solicitó al capitán del barco de guerra británico “Beacon”,

que se avanzara por el río Paraná y se ubicara en los alrededores del puerto de Rosario.
Manuel Quintana, que era asesor legal del Banco de Londres -además de senador nacional por Buenos Aires- viajó a Inglaterra el 10 de junio de 1876. En su visita, propuso a los dirigentes más importantes el bombardeo a la ciudad de Rosario.
Previo a esto, había dimitido a su banca por supuestas cuestiones de salud. “Compelido por el mal estado de mi salud a ausentarme temporalmente fuera del país”.
Hoy día puede afirmarse que cien años antes, ya se encontraban personajes nefastos que poco hacían por el bienestar del país, y mucho por la propia seguridad económica y el interés personal.
La intervención de Irigoyen y el fin del conflicto
El ministro de Relaciones Exteriores era Bernardo de Irigoyen, un prestigioso abogado de Buenos Aires. Por su carácter y su personalidad fue canciller en los gobiernos de Avellaneda y Roca y desempeñó las carteras de Hacienda y del Interior, entre otras importantes labores.
Bernardo de Irigoyen desarrolló una firme posición jurídica en junio y agosto de 1876, defendiendo a la Argentina y rechazando para el Banco de Londres derecho de protección diplomática: “El Banco de Londres es una sociedad anónima que sólo existe con fines determinados. Las personas jurídicas deben su existencia a la ley del país que las autoriza y, por consiguiente, no hay en ellas nacionales ni extranjeros; no hay individuos de existencia natural con derecho a protección diplomática (…)”.
En Argentina todavía existían aquellos que bregaban por un estado independiente.
De a poco el país iba adquiriendo su personalidad política, su formación jurídica y su individualidad económica.
Se rechazó la atribución de nacionalidad a las personas jurídicas, evitando la libre intromisión de Inglaterra y evitando, también, poner en peligro los propios intereses nacionales al servicio del imperialismo que lo quería todo.
No obstante, la intervención de Irigoyen no aplacó a los británicos que mantuvieron la cañonera en el puerto rosarino.
Aún no está claramente determinado cuándo el conflicto cesó definitivamente. Diversos autores ingleses han ofrecido versiones diferentes. Ferns, escritor británico, en su análisis, valoró “la acción de las fuerzas políticas argentinas que buscaban un arreglo razonable”.
Quintana presidente
Poco después del episodio, Quintana fue una de las grandes voces que defendió a los países de América Latina, negando y rechazando con énfasis la intervención de Estados Unidos como árbitro continental.
Casi 30 años después, en 1904, fue elegido presidente del país por una junta de notables. El famoso episodio se había olvidado.