CORTITO Y AL PIE

CORTITO Y AL PIE

 

En la última “Exposición Ganadera”, más precisamente en el Concurso Nacional de Aperos de Uso Tradicional, se generó una discusión por la utilización de un arzón de plata en un lomillo de sogas. Lo que , sostengo, rompe la categoría y la hace difícil de jurar. Y no es que el gaucho no lo usara, de hecho, usaba cualquier cosa que tuviera y si algo era de plata (estribos, cabezada, arzones, etc.) desde ya lo usaba para los días de fiesta, o constantemente si era lo único que tenía o le quedaba cómodo. Eso no quiere decir que esté bien que se use todo mezclado, categorías y épocas, porque la jura se hace imposible. Si un jurado lo permite, rompe el pacto tácito con los demás participantes (no hablaré de reglamento).
Se me dieron ejemplos, justificaciones y datos históricos que agradezco mucho por novedosos para mí, pero no me convencieron. Respetar las categorías y hacerlas respetar (para jurados) debe ser la premisa.

No menciono el nombre del participante por dos motivos; sé que es buena persona, y porque no quiero hacer de esto un problema personal. Es conceptual.
Tan equivocado no estaba yo en mis argumentos, ya que el participante, se presentó en la misma categoría en Pergamino, pero con arzón de suela, como corresponde. El lomillo era inferior al del arzón de plata (dicho por quien corresponde, no por mi apreciación) y ganó con el caballo.
Pero la pregunta es ¿Porqué no volvió a ensillar con el lomillo chapeado?
De eso se trata esta reflexión. De acomodar las cargas en cada ocasión.

Cada uno ajusta su faja como quiere; yo hubiese muerto con la mía.