Raúl Finucci

EL LIBRO DE CARLOS LUNARDI

"YO TE EXPLICO" el libro con los artículos de Carlos Emilio Lunardi

Acaso uno de los hombres más conocidos del tradicionalismo vernáculo sea Carlos Emilio Lunardi. Hombre que ha dado decenas de conferencias, ha escrito muchos artículos para revistas especializadas como El Chasque Surero, El Tradicional y algunas “páginas orientales”, incluso algún prólogo y una nota acerca de la evolución del recado en el libro El Apero arte y Tradición editado por Roberto Vega y los hermanos Eguiguren.
Fue un maestro constante, siempre docente en cuestiones de usos y costumbres, a pesar de su oficio de abogado. Para mí, particularmente, fue un enorme amigo y padre a veces, como he dicho públicamente en varias oportunidades.

Carlitos falleció el 4 de agosto de 2018, y no hay reunión de tradicionalistas donde no se lo recuerde por sus enseñanzas o su humor casi siempre ácido.
Fue jurado en innumerables concursos de aperos y muy didáctico a la hora de explicar micrófono en mano. Fue el primero que lo hizo.
También fue el primero en solicitar, para una clasificatoria del Concurso Nacional de Aperos de la SRA, en pedir que una amazona lo acompañe en la jura de esa categoría. Hoy, gracias a ese pedido, una amazona jura en la pista de Palermo junto a los demás jurados.
Martín Jauregui me propuso editar un libro con todos los artículos hallables de Lunardi. Él se ocupó de tipear y hacer tipear todo lo que no estaba digitalizado y así comenzamos atrabajar. Leer y releer, aclarar, acotar y seleccionar por capítulos.
Cuando llegó la hora del título, no barajamos mucho, cada vez que a Carlos se le preguntaba algo, él decía “Yo te explico”, nada tardé en darme cuenta que era el título que buscábamos.
Finalmente decidimos que la tapa sería una fotografía que le tomé en oportunidad de celebrar las 100 ediciones de EL TRADICIONAL durante la exposición ganadera. Pero más que una foto, la idea era que fuera una pintura y surgió el nombre de Guadalupe Gutiérrez Peydro, quién aceptó encantada y desinteresadamente.
Los dibujos interiores son de Adolfo Artagaveytia, ilustrador oriental que hizo los dibujos de mi libro “Todos somos gauchos” ya que ilustra todos los libros de esta temática que editó Letemendia Casa Editora, que fuera la que editó mi ópera prima.
Pero queríamos algo más, y a instancias de Martín, creamos EDICIONES EL TRADICIONAL, esperando que “Yo te explico” sea el primero de muchos títulos a editar. Por eso invitamos a quienes quieran que trabajemos en la publicación de su libro con el apoyo y difusión de EL TRADICIONAL, que se comuniquen con nosotros.
Tenemos algunas investigaciones que se podrán convertir en opúsculos (pequeños libros de pocas páginas) que vamos a editar y creo que el segundo libro, será “Un café con José Hernández” la novela que tengo casi terminada.
¿Qué porqué un café y no un mate? Va a tener que esperar.

YUPANQUI, EL VIENTO Y LEÓN FELIPE

YUPANQUI, EL VIENTO Y LEÓN FELIPE

Escucho mucho (y leo) a Atahualpa Yupanqui (1908-1992). Su música, y sus letras y las que escribiera su esposa, son insoslayables cuando se trata de música folklórica.
Y digo “su esposa”, porque Antonietta Paule Pepin Fitzpatrick (1908-1990), franco-canadiense, conocida como Nennette fue coautora de temas como “Luna Tucumana” y otros tantos éxitos. Su seudónimo era Pablo del Cerro, algo que supongo, tiene que ver con que en aquellos años, que una mujer fuera coautora de letras y música de un folklorista tan emblemático como Yupanqui, no hubiese sido bien visto. Son suposiciones mias.
Pero no se trata de Atahualpa Yupanqui este artículo, sino de León Felipe poeta español nacido en Tábara el 11 de abril de 1884 y fallecido durante su exilio en México, en 1968. Su nombre completo era León Felipe Camino Galicia de la Rosa.
Este poeta influyó mucho sobre Yupanqui, tanto que si escuchamos grabaciones de sus recitales, lo escucharemos mencionarlo.
Por otra parte, la primera vez que compré un libro del español, fue en una mesa de saldos y se llama “Antología rota”, en novena edición de 1978. Encontré en sus textos en prosa y en sus versos, al viento como protagonista. Otra vez supongo, pero éste poeta que tanto atrajo a Atahulpa Yupanqui, lo embebió de ese elemento, el viento, como transmisor.
“El canto del viento” (1965) es acaso, uno de los libros más importantes del autor de “El arriero”, uno de sus temas más populares.
Pero no solo León Felipe está entre sus preferidos, también está Manuel Machado (1874-1947), hermano un año mayor, de Antonio Machado poeta que musicalizara Juan Manuel Serrat, dándole a sus poemas una inmensa repercusión en todos los países de habla hispana.
Serrat también cantó a León Felipe. ¿Cómo no recordar los versos que dicen: “Por la manchega llanura/Se vuelve a ver la figura/De Don Quijote, pasar/Y ahora, ociosa y abollada/Va en el rucio, la armadura/Y va ocioso el caballero/Sin peto y sin espaldas”.
Felipe Caminos fue Representante de artistas exiliados tras la Guerra Civil Española, sus versos poseen un talante crítico y de lucha contra las injusticias sociales de la época.
Era hijo de un notario, pasó su infancia en Sequeros (Salamanca) y en 1893 se trasladó con su familia a Santander. Tras estudiar en Madrid, ejerció de farmacéutico en varias ciudades al tiempo que trabajaba como actor para una compañía de teatro itinerante.
En 1938 se exilió en México hasta su muerte.
Aquí una breve reseña de quién inspirara a uno de los más grandes talentos de nuestra música.

MURIO "EL PANCHO" OMAR MORENO PALACIOS, TALENTO SINGULAR

En la mañana de éste miércoles 17 de febrero, temprano, me enteré del fallecimiento del "Pancho" Omar Moreno Palacios. Estaba internado desde el pasado sábado 6.

Consulté enseguida a Adrián Aranda, quien tuvo la suerte de tenerlo como colaborador en su programa radial, y me dijo que había recibido un mensaje de su hija que decía:
"Hola Adrián, ayer era tarde. Papá se fue... ayer cerca de las once de la noche".
Es decir, que el 16 de febrero de 2021 falleció un talentoso representante de la música surera... de la cultura nacional.
Lo conocí hace muchos años. Lo vi por primera vez, y me corrijo de lo comentado en Facebook, en una fiesta criolla en beneficio del Hospital Sor Ludovica de La Plata, donde creo no recordar mal si digo que asistían 30.000 personas por edición. Estaba con su esposa y su gran sombrero de pajilla, de alas caídas. Me presenté ni bien bajó del escenario, y conversamos un momento. Luego, en una cena allá en la Costanera de la Ciudad de Buenos Aires.
Después me invitó a su programa de Radio Nacional, invitación que resultó una deferencia, ya que no solía, según me explicó, tener invitados porque solo disponía de una hora de programa; disfruté mucho esa hora. Quería saber sobre EL TRADICIONAL.
Siempre fue un gusto encontrarlo, en cualquier ambiente, en cualquier circunstancia. No olvidaré nunca la noche que pasamos en el restaurante Pedemonte de la Avenida de Mayo. Hasta las 5 de la mañana cantó junto a Hernán Filipelli y un tímido aún Rodolfo Jaureguy, en mesa que ocupaban también José María Cuenca, Carlitos Lunardi y Hugo Romero. Mesa a la que a las tres de la madrugada, se acopló Raúl Lavié. Inolvidable.
En 2020, cuando se recuperaba de un episodio de salud, lo llamé por teléfono y grabamos una conversación para el programa. Estaba contento, volvía a salir a caminar, recuperaba su mejor dicción y tenía intacta la memoria. Ironía del destino, él que nos asombró a todos, nos contaba alegre sus progresos para encarar la última trepada de la vida.
No se dónde andará. Por mi estudio seguramente pasará en algún momento, en un recuerdo, en sus temas insoslayables a la hora de musicalizar el programa.
Te espero "Pancho". Cuando quieras.

CIRCUNSTANCIA ESPECIAL

CIRCUNSTANCIA ESPECIAL

Las circunstancias que estamos atravesando como habitantes de un planeta fácilmente vulnerable, a ojos vista, no solo por nuestros errores como “inquilinos” de una tierra que vandalizamos , sino porque estamos a merced de creadores de epidemias mortales, de fácil reproducción.
Tal vez sea una suposición mía, esto de que el virus fue creado por el hombre; tal vez lo he leído o me lo han sugerido. Pero hay un virus y es altamente contagioso.
No compro la grosera idea-fuerza publicitaria de la “CUIDAdanía”, pero sé de buena fuente lo que refiero líneas arriba; el virus es altamente contagioso.
Tal vez usted esté esperando el momento en que me ponga a escribir sobre gauchos, pilchas y demás componentes de una tradición que he abrazado hace muchos años, para investigarla, estudiarla, practicarla y difundirla, además de haber generado con ella, un medio de vida.
Bueno, en esta oportunidad no escribiré sobre ello, porque para ejercer y divulgar el tradicionalismo, debemos estar sanos.
Estuve enfermo de cáncer hace ya varios años, mi oncólogo, el que me salvó la vida, tenía entonces unos 40 años y era Jefe de Ematología del Ejército, además de trabajar en la clínica donde me atendía. Por estos meses, estuvo a cargo de la prueba de una de las vacunas que se ensayaron en nuestro país, en este caso en el Hospital Militar. Me dijo “Raúl, al margen del manejo que cada uno cree que el Gobierno está haciendo, el virus existe y es altamente contagioso”. No es chiste, agregó, hay que cuidarse mucho. Y con eso coincido; sabemos cómo cuidarnos, hagamos lo que hay que hacer; trabajemos en lo que a cada uno nos corresponde; que vuelvan los chicos a la escuela, pero hay que cuidarse.
Yo me cuido, pero a veces tengo la misma sensación que uno tiene cuando maneja durante horas por una ruta monótona; si le preguntan al conductor qué vio en los últimos diez kilómetros, probablemente no lo recuerde. Me ha pasado. Que no nos pase con las protecciones que debemos tener.
Con respecto a que los jóvenes no hacen caso a nada y a esa frase nefasta que reza: “y…viste como son, no dan bola”, yo respondo ¿Por qué nosotros le dábamos bola a nuestros padres?, y no recuerdo castigos, recuerdo ejemplos y respeto. Ya de eso queda poco.
No es habitual que escriba estas cosas en EL TRADICIONAL ni que lo mencione en nuestros programas de radio, pero era necesario, para mí, expresar lo dicho.
Perdón, necesitaba tocar el tema.
Si aún no ha escuchado EL TRADICIONAL, aquí a la derecha verá que van pasando 20 radios distintas, sus días y horarios además de sus páginas web y frecuencia por aire por si usted está cerca de alguna de ellas. Forman parte de nuestra CADENA NACIONAL DE EMISORAS CRIOLLAS, quienes emiten los programas de sábado y domingo (de 2 horas), y la AM 1170 La Radio de Mi País y RadioHoracioGuarany.com.ar quienes miércoles y jueves emiten programas especiales.

Cuídense por favor.

SE ACABA NOVIEMBRE

SE ACABA NOVIEMBRE

Se está por terminar el Mes de la Tradición Gaucha Argentina.  Y lo digo así porque es la formade que todo el mundo entienda de que hablamos.
Entre los tradicionalistas, o gente interesada en las cuestiones camperas o criollas, es fácil que se entienda, pero no siempre es así.

Hace muchos años me invitaron a una celebración del “Día de la Tradición” en la plaza central del Partido de Gral. San Martín, verdadera Cuna de la Tradición porque allí nació José Rafael Hernández, autor de “El Gaucho Martín Fierro” (1872) y “La Vuelta de Martín Fierro” (1879). Y fue gracias a Hernández y su obra, que es rescatada la figura del gaucho y comienza a rendírsele culto a sus tradicionas, usos y costumbres.
Cuando llegué a la plaza, sobre el escenario había unos chicos de la colectividad tirolesa de San Martín, haciendo uno de sus bailes tradicionales. Se me acercó alguien de la secretaría de Cultura local y me preguntó que me parecía la celebración y me contó que muchas colectividades se habían presentado para celebrar “Las Tradiciones”.  Me vi obligado a decirle que era, ese 10 de Noviembre, el “Día de la Tradición Gaucha” y le expliqué los motivos, que parecieron sorprenderla, lamentablemente. Por eso es bueno aclarar.
Vivimos en una “Cuenca Gaucha” , sobre eso escribí una nota de tapa en la revista EL FEDERAL, y en esa cuenca estamos los argentinos, uruguayos y brasileros, por eso también, es buena la aclaración que les comento al principio.

Para homenajear a José Hernández, que falleció en su quinta de Belgrano (CABA) el 21de octubre de 1886 a los 52 años, no encuentro mejor que transcribir parte del capítulo que ocupa el poeta en mi libro “Todos somos gauchos” (2012): “Cierta vez entré a una librería, de esas librerías en las que ya no hay libreros, sino empleados que venden libros, y que sin la computadora, no podrían saber nada de ningún autor y pregunté por el libro que estaba buscando, creo que era “Con ánimo de ofender” del autor español Arturo Pérez Reverte. Y sin ánimo de ofender, pero si con el de comprobar lo que sospechaba, le pregunté a la vendedora: ¿y de José Hernández que tenés?, “El Martín Fierro” fue la respuesta inmediata. A lo que contesté: “No es lo único que ha escrito”.
Además de ser un prolífico periodista y de escribir el poema máximo de la argentinidad: “El Martín Fierro”, Hernández escribió unos poco conocidos romances: “El viejo y la niña”, “El carpintero”, “Los dos besos” y “Cantares”. Además de “Vida del Chacho” e “Instrucción del estanciero”. También se convirtieron en libro sus artículos titulados “Las Islas Malvinas”. Parece que nuestros jóvenes no lo saben, y creo que tampoco hay quien se lo enseñe".

DEL TIEMPO DE TATA Y MAMA

 

DEL TIEMPO DE TATA Y MAMA

Alguna vez he escrito sobre los refranes, y el uso del castellano antiguo en el habla gaucha, que algunos confunden con dialecto, pero recordaré hoy a Ambrosio Althaparro, nacido en 1875, autor de “De mi pago y de mi tiempo” quien nos cuenta sobre la costumbre que si tenían los paisanos, de cambiar los nombres y apellidos. Es dable recordar que siempre aclaraba el escritor, que solo contaba lo que había visto y no lo que le habían contado.
Escribió Althaparro: “El gaucho tenía una marcada propensión a modificar a su antojo algunos nombres: y aún, en el caso de que se intentase corregirlo, e indicarle la forma correcta de la expresión, se resistía a adoptarla, siguiendo apegado a su inclinación de huir sistemáticamente de la manera culta de hablar. De ahí el conocido diálogo entre el mayordomo y un peón:

-¿Trajiste los caballos?
-Sí señor, los truje.
-No digas truje, ya te he repetido muchas veces que debes decir, los traje.
-Bueno señor, los truje o los traje, la custión es que los truje”.

Pero hay más:
Al apellido García, invariablemente le agregaban un S final y lo convertían en Garcias.
Decía Justamente por Bustamante, y en cambio Butiérrez por Gutiérrez.
Hermeregildo lo cambiaban por Meregildo, y a éste por Merejo, con lo que sufría el nombre primitivo una verdadera metamorfosis.” Que el autor escribió “metamórfosis”.
“De la misma manera se transformaba Nemesio, primero en Nemensio y finalmente en Mensio.

A Bahía Blanca la conocían por Badía, y a sus habitantes por Badiyeros. A la Magdalena le suprimieron la D y la nombraban Magalena; siendo sus pobladores Magalenistos. Es de observar que en este último ejemplo, no sólo suprimían una letra, sino que convertían –a su entender- el nombre en masculino, con el cambio de la A por una O en la última sílaba.
Estas terminaciones en A para lo que fuese masculino, era algo que por más buena voluntad que pusiesen en entenderlo, no lo lograban; y tengo siempre presente lo que me ocurrió al bautizar un perro. Tuve la poca suerte de darle el nombre de Alerta: el que fue modificado por Alerto, argumentando que para llamarse Alerta tendría que ser del sexo femenino. Insistí mucho en corregir la desfiguración del nombre, pero sin conseguirlo, y eso que murió de viejo mi pobre perro…”.

 

Mi tarea de siempre, algunos cambios y conclusiones...

Siempre me he considerado un divulgador de las cuestiones del gaucho, ya sea a través de la gráfica –mi primer amor- la radio y hoy las redes sociales.

Siempre he mencionado los libros de donde he sacado los datos y todo lo que cuento, nunca he escondido nada, no creo que sirva. No me sirve a mi.

Tratando de utilizar todos los medios, he comenzado hace poco a transitar Instagram. A través de esa herramienta, reproduzco párrafos de autores valiosos, muestro a Borges cercano al gaucho y desde ya al cuchillero de las orillas de Buenos Aires y rcomiendo libros, incluso a través de pequeños videos.  A propósito, mi cuenta es @rauloscarfinucci

Esta tarea, como dijera en uno de los videos de marras, me ha llevado a releer algunos libros, o partes de ellos, incluso por tercera o cuarta vez, para hacer un breve resúmen y subirlo.

Releía a Richard W. Slatta, en su libro “El gaucho y el ocaso de la frontera”, edición de Editorial Sudamericana de 1985, con una linda tapa ilustrada por “Tito” Saubidet. Una importante investigación de este historiador estadounidense. Allí decía: “La abundancia de las cosas necesarias de la vida alienta, entre las clases inferiores, una propensión al ocio, lo cual ha dado origen a otra clase de vagabundos llamados gauderios” (Banda Oriental) que  fueron anteriores al gaucho, tal cual lo conocemos hoy.  Bruno de Zabala “gente que vive como quieren, sin saber donde viven o de qué se alimentan, porque no trabajan”.

Y como un párrafo lleva a otro libro, busqué en mi biblioteca “La ciudad indiana” de  Juan Agustín García, editado por Hyspanoamérica  en 1986. García es autor de las palabras que referí anteriormente: “la abundancia de la cosas necesarias…”, como causante de vagancia. Aquí, en el Río de la Plata, la gente pescaba a caballo y mendigaba  a caballo, cosas impensadas en Europa y que tanto llamaron la atención de los viajeros. 

Su libro comienza con la fundación de la primera Buenos Aires en 1536, por Pedro de Mendoza, rápidamente abandonada en 1541, pero dejando lo que él llama “el gérmen de su fortuna”, agunos caballos y vacas.

Cuarenta años después, nos recurda García, la Pampa estaba llena de animales: “una pródiga riqueza de fácil explotación y con poco trabajo, de resultado seguro”. Garay fundó entonces  Nuestra Señora de Buenos Aires. Esta vez la ciudad vivirá para siempre, porque bien dicho está, que “tenía sus tesoros, tan ricos como los de Perú y México”. La vida fácil de la alimentación abundante.

Explica esto dos cosas, la primera, es porqué el hombre de nuestra campaña trabajaba solamente de a caballo y se negaba a los trabajos de a pie, por ello fue reconocida por oficiales ingleses, su destreza y capacidad para el trabajo con la hacienda y su utilidad para cualquier ejército de caballería, también por su valor. Desde los tiempos, el trabajo seguro en el campo, fue la ganadería.

Auténticas piezas de colección
utilizadas para enjaezar nuestros caballos

Mi nota en el diario La Nación del pasado sábado.

La investigación y el estudio de las pilchas criollas es sin dudas apasionante. Hay veces que pareciera doler, el no poder ponerle fecha a un cuchillo, un poncho o un par de estribos. No olvidemos que la tradición, “se nutre de los usos y costumbres populares del pasado”, decía Carlos E. Lunardi.
Y son las pilchas un motivo de discusión, y a veces, de charlas amenas simplemente, si cada uno de los interlocutores desea ceder una porción de su verdad.
Pero voy más allá, voy al criterio, que creo, debe aplicarse para cuando una pilcha pasa a ser una “pieza” de colección que se usa..
Aquellos que concursan, entre los que tengo muchos amigos, miden todo; miden las matras, miden los cojinillos, etc. Piezas auténticas, realizadas en el siglo XIX sin dudas (no sabremos el año, desde ya), pero las miden. En el Caso de los cojinillos de hilo, he escuchado preguntar ¿es para un lomillo?. El lomillo, como sabemos, es el primer asiento del gaucho, luego los bastos de chorizo separados. Estos asientos y sus arreos, forman las categorías que han de concursar, y está bien que así sea; todo divididos por épocas para el arreglo del caballo, el apero y las pilchas del jinete.
Pero no había una india que tejía cojinillos para Lomillos, otra para Juegos Picazos; Bastos de pasadores largos, y demás. Tejían cojinillos de hilo, simplemente.
Dudo que un cacique pidiera una faja o un par de ligas para botas de potro con un tamaño determinado. Tampoco un gaucho.
Podría mencionar varios testimonios de viajeros, que coinciden con lo que digo. Habrá quien tenga otros en contrario, que leeré con gusto. Pero solo voy a transcribir a un autor, el más conocido, el más citado, Justo P.Sáenz (h), quien dice sobre el cojinillo en “Equitación gaucha en la pampa y Mesopotamia” (1942): “Por lo general se empleaban los crudos de lanares del país, fueran chilludos o no”. Para hacer esta observación “Dos de ellos, por lo común, mullían el recado”. Prosigue explicando cuales son las mejores ovejas para tal fin, y continúa: “Una prenda complementaria de la anterior y que la industria británica difundió en Buenos Aires fue el cojinillo de hilo, fabricado en Mánchester o Birmingham y perfecta imitación de los de pelo de cabra confeccionados en Tucumán…”. Luego cuenta, aclarando lo que parece una confusión pero no lo es, que había de largos flecos hilados, que eran, a principios del siglo XX, cambalacheados por los nietos de los araucanos, en las pulperías por algunos vicios y ropa. Decía: “…existen dos tipos, ambos de pelo de cabra o hilo y color negro. El uno cubierto en toda su superficie de largas y parejas hebras torcidas, y el otro, conocido por ¨de mota¨…”. Y el dato: “Llámanlos algunos ¨pampas¨ por ser de idéntica factura a los hilados por los indios del Azul (catrieleros), que hasta 1905 venían en abundancia a las talabarterías la la Capital…”. Para rematar la discusión de las medidas: “Los cojinillos eran siempre de dimensiones mucho menores que la carona de suela, para comodidad del jinete y a fin de que luciera ésta sus labrados o sus incrustaciones de plata o charol. A tal efecto solía dejarse al descubierto un margen de 8 a 16 cms. de carona”. ¿Queda claro?

 

Por Héctor García Martínez  -  Lo recuerdo, cuando allá en los años 70 daba mis primeros pasos en la radiofonía y el periodismo.

SAN MARTÍN Y SU ÚLTIMO SERVICIO A LA PATRIA

Por Martin Blanco y Roberto Colimodio - 

El 20 de septiembre de 1822, el General San Martín dejó instalado el primer Congreso Constituyente del Perú, renunció a su cargo de Protector de dicho país, poniendo fin a su vida como hombre público. Habían pasado diez años de sacrificios al servicio de la Nación, logrando consolidar su Independencia, y la de medio Continente.

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