YUPANQUI, EL VIENTO Y LEÓN FELIPE

YUPANQUI, EL VIENTO Y LEÓN FELIPE

Escucho mucho (y leo) a Atahualpa Yupanqui (1908-1992). Su música, y sus letras y las que escribiera su esposa, son insoslayables cuando se trata de música folklórica.
Y digo “su esposa”, porque Antonietta Paule Pepin Fitzpatrick (1908-1990), franco-canadiense, conocida como Nennette fue coautora de temas como “Luna Tucumana” y otros tantos éxitos. Su seudónimo era Pablo del Cerro, algo que supongo, tiene que ver con que en aquellos años, que una mujer fuera coautora de letras y música de un folklorista tan emblemático como Yupanqui, no hubiese sido bien visto. Son suposiciones mias.
Pero no se trata de Atahualpa Yupanqui este artículo, sino de León Felipe poeta español nacido en Tábara el 11 de abril de 1884 y fallecido durante su exilio en México, en 1968. Su nombre completo era León Felipe Camino Galicia de la Rosa.
Este poeta influyó mucho sobre Yupanqui, tanto que si escuchamos grabaciones de sus recitales, lo escucharemos mencionarlo.
Por otra parte, la primera vez que compré un libro del español, fue en una mesa de saldos y se llama “Antología rota”, en novena edición de 1978. Encontré en sus textos en prosa y en sus versos, al viento como protagonista. Otra vez supongo, pero éste poeta que tanto atrajo a Atahulpa Yupanqui, lo embebió de ese elemento, el viento, como transmisor.
“El canto del viento” (1965) es acaso, uno de los libros más importantes del autor de “El arriero”, uno de sus temas más populares.
Pero no solo León Felipe está entre sus preferidos, también está Manuel Machado (1874-1947), hermano un año mayor, de Antonio Machado poeta que musicalizara Juan Manuel Serrat, dándole a sus poemas una inmensa repercusión en todos los países de habla hispana.
Serrat también cantó a León Felipe. ¿Cómo no recordar los versos que dicen: “Por la manchega llanura/Se vuelve a ver la figura/De Don Quijote, pasar/Y ahora, ociosa y abollada/Va en el rucio, la armadura/Y va ocioso el caballero/Sin peto y sin espaldas”.
Felipe Caminos fue Representante de artistas exiliados tras la Guerra Civil Española, sus versos poseen un talante crítico y de lucha contra las injusticias sociales de la época.
Era hijo de un notario, pasó su infancia en Sequeros (Salamanca) y en 1893 se trasladó con su familia a Santander. Tras estudiar en Madrid, ejerció de farmacéutico en varias ciudades al tiempo que trabajaba como actor para una compañía de teatro itinerante.
En 1938 se exilió en México hasta su muerte.
Aquí una breve reseña de quién inspirara a uno de los más grandes talentos de nuestra música.